Luego de doce meses sin representación oficial, Uruguay y Venezuela han decidido restablecer sus servicios consulares, una medida que refleja el cambio de enfoque diplomático impulsado por el nuevo gobierno uruguayo. Esta reactivación de relaciones coincide con la llegada de Yamandú Orsi a la presidencia de Uruguay, quien ha adoptado una postura más abierta hacia el gobierno de Nicolás Maduro, en contraste con la política crítica de su antecesor.
El nuevo canciller uruguayo, Mario Lubetkin, aseguró que esta decisión no implica un reconocimiento formal del gobierno venezolano, sino que responde a la necesidad de brindar asistencia a los ciudadanos de ambos países. En Uruguay residen aproximadamente 50.000 venezolanos, mientras que varios uruguayos permanecen en territorio venezolano, lo que hace necesaria una infraestructura consular activa para atender temas migratorios, legales y sociales.
Además, este restablecimiento consular ha venido acompañado de una flexibilización en los requisitos migratorios para los ciudadanos venezolanos que buscan ingresar o regularizar su situación en Uruguay. Organizaciones humanitarias y comunidades migrantes han expresado su apoyo a estas decisiones, destacando la voluntad del gobierno uruguayo de priorizar los derechos humanos y la integración social.
El restablecimiento de vínculos con Venezuela también se interpreta como un movimiento estratégico del gobierno de Orsi en busca de una política exterior más equilibrada y alineada con otros gobiernos de izquierda en la región. Aunque el gobierno uruguayo continúa siendo crítico con ciertas prácticas del régimen venezolano, ha optado por retomar los canales diplomáticos para abordar estas diferencias desde la cooperación y el diálogo.
En este contexto, la reapertura de servicios consulares representa un paso hacia la normalización de las relaciones bilaterales, permitiendo a ambos países avanzar en temas de interés mutuo, desde la protección consular hasta la colaboración económica y cultural.

