Petroecuador, la empresa estatal encargada de administrar los recursos petroleros del país, informó que durante 2024 desembolsó $6.598 millones en la importación de derivados. Esta cifra refleja la alta dependencia externa de combustibles como gasolina, diésel y GLP, frente a la limitada capacidad de refinación nacional.
A pesar de que la petrolera generó ingresos superiores a los $14.000 millones en el año, solo transfirió $3.836 millones al Presupuesto General del Estado. Esta baja contribución se debe, en gran medida, a los elevados gastos de operación, entre ellos los pagos a contratistas privados y los costos por pérdidas en infraestructura.
Uno de los factores que impactó negativamente fue la sustracción de crudo a través de “pinchazos”, una práctica ilegal que consiste en perforar los oleoductos para robar el petróleo. Se estima que casi un millón de barriles fueron sustraídos durante el año, representando una pérdida millonaria tanto en términos de producto como de recursos para el país.
Baja producción y más dependencia externa
A esto se suma una proyección preocupante: la caída de más de 58.000 barriles diarios en la producción nacional, lo que implicaría una pérdida anual cercana a los $1.500 millones. Esta situación ha obligado al Estado a importar más combustibles para cubrir la demanda interna, agravando el impacto en las finanzas públicas.
Los contratos de participación con empresas privadas también representaron un gasto significativo: aproximadamente $1.186 millones fueron destinados a estos compromisos durante 2024. En paralelo, la operación propia de Petroecuador requirió unos $5.016 millones.
Llamado a una transformación operativa
Expertos del sector consideran que Petroecuador necesita una revisión profunda de su modelo operativo y financiero. Las pérdidas por pinchazos, sumadas al envejecimiento de infraestructuras y la limitada inversión en tecnología, afectan seriamente la eficiencia y competitividad de la empresa.
Reforzar la seguridad en los oleoductos, optimizar la gestión de recursos y revisar la estrategia de importación son acciones clave para reducir las fugas económicas. También se ha señalado la importancia de modernizar las refinerías para procesar más crudo localmente y disminuir la necesidad de importar derivados.
Conclusión
En un contexto en que el petróleo sigue siendo una fuente clave de ingresos para el país, el bajo margen que llega al fisco genera preocupación. Petroecuador afronta el reto de transformar su gestión para evitar seguir perdiendo millones por prácticas ilegales y falta de eficiencia. Solo así podrá cumplir con su rol estratégico en el desarrollo económico nacional.

