Desde el 1 de agosto de 2025, la estatal Petroecuador reanudará sus compromisos de exportación de petróleo, luego de haber restablecido la operación del Sistema de Oleoducto Transecuatoriano (SOTE), que estuvo inactivo temporalmente. La reactivación del oleoducto, ocurrida el pasado 25 de julio, ha sido clave para reanudar progresivamente el transporte de crudo hacia los puertos de exportación y cumplir con los contratos internacionales vigentes.
Según informó la empresa pública, la reanudación del bombeo de petróleo crudo a través del SOTE permitió estabilizar el flujo de carga hacia la terminal marítima de Balao, en la provincia de Esmeraldas. Esto garantiza que las exportaciones comprometidas con clientes internacionales puedan ejecutarse en los plazos acordados.
El parón del SOTE fue originado por factores técnicos y de mantenimiento, lo que provocó la suspensión momentánea de actividades en una de las principales arterias de transporte energético del país. No obstante, técnicos de Petroecuador y contratistas externos trabajaron de forma acelerada para poner nuevamente en operación esta infraestructura crítica.
«Nuestro equipo técnico logró adelantar la fecha de restablecimiento y eso nos permite reactivar completamente las operaciones de exportación desde el 1 de agosto», indicó un vocero oficial de la empresa.
Contexto y relevancia para la economía nacional
El SOTE, con más de 500 kilómetros de extensión, es el principal canal de transporte de crudo desde la Amazonía ecuatoriana hacia la costa del Pacífico. Su funcionamiento es fundamental no solo para la economía del país, sino también para mantener la confianza de los compradores internacionales.
Ecuador depende en gran medida de sus exportaciones petroleras, que representan una porción significativa de los ingresos del Estado. Según cifras oficiales, el país exporta un promedio de 375.000 barriles de crudo diarios, y el SOTE es responsable del traslado de una parte sustancial de ese volumen.
Con el restablecimiento operativo del oleoducto, se prevé también un impacto positivo en la balanza comercial y en la estabilidad de los contratos petroleros internacionales, que incluyen convenios con empresas asiáticas, europeas y estadounidenses.

