En un esfuerzo por combatir la delincuencia en Guayaquil, la Policía ha descubierto que varios centros clandestinos de adicciones sirven como refugios para grupos criminales en barrios populares. En Nueva Prosperina, se han identificado ocho de estos lugares, que operan bajo el disfraz de clínicas de rehabilitación, permitiendo así que bandas delictivas como Los Tiguerones se resguarden y coordinen actividades ilegales.
En un operativo reciente, veinticinco jóvenes, con edades entre 19 y 30 años, fueron sorprendidos en una vivienda que funcionaba como un centro clandestino en la zona de Casa del Tigre, Flor de Bastión. La intervención, que involucró a aproximadamente 250 policías, se realizó entre la noche del miércoles y la madrugada del jueves, coincidiendo con un apagón nacional y un toque de queda.
Evidencias de actividades delictivas
Las autoridades encontraron en este centro irregular evidencias alarmantes, como armas blancas y de fuego, así como sustancias prohibidas y material pornográfico. Según el teniente coronel Roberto Santamaría, jefe del distrito de Nueva Prosperina, el lugar carecía de cualquier certificación para operar como clínica de rehabilitación y no contaba con profesionales capacitados para tratar a los internos.
“Se presentan como centros de recuperación, pero en realidad son artimañas legales para evitar detenciones. Esto se está evidenciando en nuestras operaciones”, afirmó Santamaría. De los detenidos, cuatro contaban con antecedentes penales, lo que indica la gravedad de la situación.
Los jóvenes como víctimas y perpetradores
Las investigaciones han revelado que muchos de estos jóvenes se hacen pasar por internos para salir a cometer robos en distintos momentos del día, regresando después al centro para consumir drogas y alcohol en un ciclo vicioso. A pesar de la evidencia, los residentes del área temen denunciar por miedo a represalias de las bandas.
El comandante de la Policía en la Zona 8, Pablo Dávila, subrayó que se continúan los esfuerzos preventivos para localizar estos centros clandestinos, dado que a menudo son el epicentro de la violencia territorial entre grupos delictivos. “Estos jóvenes son a veces vulnerables y pueden ser reclutados por bandas para ejecutar delitos”, advirtió.
Acciones para desmantelar centros delictivos
En un incidente trágico ocurrido en febrero del año pasado, cuatro jóvenes murieron y dos resultaron heridos en un ataque entre bandas, un claro indicador de la violencia que puede surgir en estos entornos. Para contrarrestar la proliferación de estos centros, la Policía del distrito Sur también desmanteló dos espacios similares en Reina del Quinche y Unión de Bananeros, donde se temía que se estuvieran llevando a cabo operaciones delictivas.
El jefe policial del distrito Sur, Freddy Ávalos, destacó la importancia de estas intervenciones para prevenir actos violentos y proteger a la comunidad. La lucha contra la criminalidad en Guayaquil se intensifica, con la Policía comprometida a erradicar estos centros que perjudican a la sociedad.
