Guayaquil, Ecuador – La tensión entre las máximas autoridades de Guayaquil y la provincia del Guayas ha escalado. La gobernadora Zaida Rovira ha rechazado contundentemente la invitación del alcalde Aquiles Alvarez para una reunión enfocada en la creciente ola de violencia que azota la ciudad. La respuesta de Rovira fue directa y sin ambages: «Aquiles, no me reuniré contigo porque no tengo tiempo para tardes de té«.
La reacción de la gobernadora llegó este martes, 10 de junio de 2025, apenas días después de que el alcalde Alvarez extendiera la invitación a raíz de la impactante explosión reportada la semana anterior en La Bahía. Este incidente, sumado a la reciente ola de atentados, balaceras y masacres, había generado la expectativa de una coordinación urgente entre el gobierno local y el representante del Ejecutivo en la provincia.
Sin embargo, Zaida Rovira dejó claro que su agenda no permite reuniones de lo que ella considera un formato informal. La funcionaria argumentó que está enfocada en el trabajo en territorio y en recorridos constantes, y que la seguridad «no pasa por reunirse con una autoridad para tomar té». En su lugar, Rovira sostuvo que ya está trabajando con funcionarios de Segura EP (la Empresa Pública Municipal de Seguridad de Guayaquil), quienes, según ella, «van a las reuniones de seguridad» de forma regular.
Este rechazo público a la invitación del alcalde Alvarez ha generado controversia y preocupación en la ciudadanía. En un momento en que Guayaquil vive bajo un estado de conflicto armado interno y enfrenta una de las peores crisis de seguridad de su historia, la falta de una coordinación directa y visible entre el alcalde y la gobernadora envía un mensaje de desunión en la cúpula de poder.
La seguridad ciudadana es un tema que requiere la máxima colaboración entre todas las instituciones, sin importar las diferencias políticas o personales. La explosión en La Bahía, así como los múltiples crímenes violentos en la vía a Daule, Mucho Lote y otros sectores, exigen un frente común y una respuesta articulada. Mientras el alcalde Alvarez ha dispuesto recientemente recursos de Segura EP y la ATM para apoyar a las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, la negativa de la gobernadora a sentarse a la mesa con él sugiere una falta de entendimiento en los más altos niveles.
La ciudadanía de Guayaquil, harta de la violencia y la impunidad, espera que las autoridades dejen de lado las diferencias y trabajen de la mano. La seguridad no puede ser un tema de disputas políticas, sino una prioridad absoluta que demanda unidad de acción y estrategias conjuntas. La pregunta que queda en el aire es si este choque político afectará la efectividad de las medidas de seguridad en un momento tan crítico para la ciudad.
