El Día de la Madre impulsa una de las temporadas más fuertes del año para la floricultura ecuatoriana. Entre el 15 de abril y el 7 de mayo, Ecuador ha exportado aproximadamente 100 millones de flores hacia Estados Unidos, en un esfuerzo logístico que refleja la importancia de esta fecha para el sector. Durante este periodo, los envíos se duplican con respecto al promedio mensual habitual.
Según datos de Latam Cargo, la compañía aérea proyecta un crecimiento del 6,5 % en las exportaciones combinadas de flores provenientes de Ecuador y Colombia para este 2025, impulsado especialmente por la alta demanda del mercado estadounidense. El Día de la Madre, que se celebra el segundo domingo de mayo en EE. UU., representa el segundo pico de consumo floral más relevante después del Día de San Valentín.
Los principales destinos de estas flores ecuatorianas son ciudades como Miami, Los Ángeles y Nueva York, donde se concentran los centros de distribución mayorista. Las rosas, gypsophilas, lirios y crisantemos están entre las especies más solicitadas por su frescura, colorido y duración.
Un dato relevante este año es que varios importadores estadounidenses han comenzado a establecer operaciones directas de producción en zonas como Cotopaxi, una de las provincias con mayor actividad florícola del país. Esta estrategia les permite garantizar mejor control de calidad, reducir costos intermedios y asegurar el cumplimiento de los exigentes estándares del consumidor norteamericano.
Además del impulso logístico, el sector ha invertido en innovación y tecnología para el tratamiento poscosecha y conservación en frío, asegurando que las flores lleguen en óptimas condiciones. Las empresas exportadoras también han ampliado su portafolio, incluyendo nuevos colores, empaques personalizados y presentaciones ajustadas al gusto del consumidor estadounidense.
Ecuador, reconocido como uno de los mayores exportadores de flores del mundo, ha logrado mantener su competitividad gracias a su ubicación geográfica, clima favorable y altitud, lo que favorece la producción de flores de tallo largo y gran calidad. En lo que va del año, el sector ha generado miles de empleos directos e indirectos, principalmente en las provincias de Pichincha, Cotopaxi e Imbabura.
Para los exportadores locales, esta temporada representa una oportunidad clave para afianzar relaciones comerciales con el exterior y posicionar la marca “flor ecuatoriana” en mercados cada vez más exigentes. “Cada flor que sale del país lleva detrás un trabajo de precisión, cuidado y compromiso con la calidad”, destacan representantes del sector.

