La guerra en Ucrania dio un nuevo giro esta madrugada, cuando Rusia lanzó un masivo ataque con misiles sobre el sistema eléctrico del país, causando apagones en diversas regiones. Este asalto se caracterizó por el uso de misiles Kalibr cargados con munición de racimo, un tipo de armamento prohibido debido a su capacidad de esparcir submuniciones que amplían significativamente el área de daño al impactar infraestructuras.
El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, alertó sobre los efectos devastadores del ataque, que tuvo como objetivo deliberado las infraestructuras civiles del país. “Varias regiones han informado de ataques con misiles Kalibr con municiones de racimo, dirigidas de forma deliberada a infraestructuras civiles”, declaró Zelenski en su mensaje matutino.
Este es el undécimo ataque masivo contra la red eléctrica de Ucrania desde marzo, y Zelenski lo calificó como «otra escalada especialmente perversa en las tácticas terroristas rusas», haciendo referencia a la utilización de munición de racimo, que incrementa los daños a gran escala. Por su parte, el presidente ruso, Vladimir Putin, justificó el ataque como una represalia por los recientes bombardeos ucranianos utilizando misiles de largo alcance, que cuentan con tecnología occidental.
En una rueda de prensa desde Kazajistán, donde asiste a la cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Putin aseguró: “Por supuesto, responderemos a los ataques que se llevan a cabo contra el territorio ruso con misiles de largo alcance de fabricación occidental”. Además, mencionó que Rusia podría recurrir nuevamente a sus misiles balísticos hipersónicos Oréshnik, recientemente probados y en producción en serie.
En cuanto a los daños del último ataque, se han reportado alrededor de 100 misiles y más de 90 drones kamikaze lanzados por Rusia. A pesar de que las fuerzas ucranianas lograron derribar 79 misiles y 35 drones, el impacto en el sistema eléctrico fue severo. Las regiones más afectadas fueron Leópolis, Volinia y Rivne, donde más de un millón de personas quedaron sin electricidad debido a la destrucción causada por los misiles. También se registraron apagones en otras áreas, como Zhitómir y Jersón, exacerbando aún más las dificultades para los ciudadanos ucranianos.
Este ataque subraya la continua intensificación del conflicto y los esfuerzos de Rusia por afectar la infraestructura vital de Ucrania. A pesar de los avances en defensa, la vulnerabilidad del sistema eléctrico ucraniano persiste, lo que ha generado grandes dificultades en la vida diaria de los ciudadanos afectados.

