Este jueves, 3 de octubre, se reportó un asesinato en el Centro de Privación de Libertad n.º 1 de El Oro, ubicado en Machala. Un interno fue víctima de disparos por otro recluso en un trágico suceso que ocurrió durante la hora del desayuno, alrededor de las 05:30 de la mañana.
El tiroteo alarmó a los funcionarios de seguridad del centro penitenciario, quienes rápidamente solicitaron la intervención de las Fuerzas Armadas. Al ingresar a la celda, los militares hallaron el cuerpo sin vida de Jefferson Alexander Rojas Ramírez, un recluso que se encontraba en la celda n.º 6 del pabellón 2.
Jefferson Rojas tenía un extenso historial delictivo, con diez procesos judiciales en su contra, que incluían delitos de robo, asesinato y la introducción de objetos prohibidos en la prisión. Las autoridades han identificado al presunto autor del crimen como Jefferson M., quien fue capturado en el lugar del hecho portando un arma de fuego.
Las fuerzas de seguridad están llevando a cabo una investigación para determinar cómo el reo logró introducir el arma dentro de las instalaciones penitenciarias. Tras el homicidio, se implementó un operativo exhaustivo dentro del penal, donde se realizaron inspecciones detalladas de las celdas, así como de paredes y pisos, en busca de más armas o elementos peligrosos.
Este trágico incidente se suma a un patrón de violencia creciente en las cárceles ecuatorianas. Recientemente, otro recluso, proveniente de Machala y señalado como miembro de la banda Lobos Box, fue asesinado en la cárcel de Turi, en Cuenca, lo que pone de manifiesto la grave situación de inseguridad en el sistema penitenciario del país.
La serie de eventos violentos dentro de las prisiones ha desatado preocupaciones sobre la seguridad tanto de los reclusos como del personal penitenciario. Las autoridades están bajo presión para abordar esta problemática y garantizar un entorno más seguro en los centros de privación de libertad, donde la violencia y el crimen parecen estar cada vez más arraigados.
