La madrugada del lunes 17 de febrero, el vecindario de la cooperativa Asad Bucaram, en Pascuales, Guayaquil, se vio envuelto en una tragedia. Siete personas fueron asesinadas a balazos en lo que parece ser un ajuste de cuentas relacionado con disputas territoriales en el noroeste de la ciudad. El ataque ocurrió a las 23:00 horas del domingo 16 de febrero, dejando un ambiente de incertidumbre y miedo entre los residentes de la zona.
Los hechos se desarrollaron cuando un grupo de hombres se encontraba reunido en los exteriores de una vivienda. En ese momento, varios sujetos armados llegaron al lugar y, sin mediar palabra, comenzaron a disparar indiscriminadamente contra los presentes. La escena resultante fue macabra, con los cuerpos de las víctimas tendidos en la calzada, lo que causó una fuerte conmoción entre los vecinos, quienes salieron alarmados por el estruendo de las detonaciones.
Posibles móviles detrás del ataque: Disputa territorial y antecedentes penales
Las primeras investigaciones sugieren que este crimen podría estar vinculado a conflictos por el control territorial en la zona, un fenómeno recurrente en los últimos meses en varias áreas de Guayaquil y sus alrededores. En cuanto a las víctimas, se ha confirmado que dos de ellas tenían antecedentes penales, relacionados con delitos de robo y tenencia ilegal de drogas, lo que podría indicar que el ataque estuvo motivado por una disputa entre bandas delictivas.
Este nuevo caso se suma a la creciente ola de violencia que afecta a Guayaquil, la cual ha sido intensificada en las últimas semanas por enfrentamientos entre grupos criminales que luchan por el control de zonas estratégicas de la ciudad y sus alrededores. Guayaquil, junto con los cantones de Samborondón y Durán, ha registrado un total de 428 muertes violentas hasta la fecha, cifra que refleja la gravedad de la situación en la región.
La escalada de violencia en Guayaquil: ¿qué medidas se están tomando?
Este ataque en Pascuales es solo uno de los muchos episodios violentos que han sacudido a Guayaquil en los últimos tiempos. Las autoridades locales y nacionales han señalado que la violencia tiene diversas causas, entre ellas el narcotráfico, las disputas entre bandas criminales y el narcotráfico, que alimentan un ciclo de asesinatos y enfrentamientos. Aunque el Gobierno ha implementado varias medidas para tratar de frenar este fenómeno, como patrullajes conjuntos de la Policía Nacional y el Ejército, las acciones aún no han logrado reducir los índices de criminalidad en la ciudad.
Los expertos en seguridad destacan que la situación en Guayaquil y sus alrededores se ha convertido en un desafío complejo debido a la presencia de organizaciones criminales fuertemente armadas y con conexiones a redes de tráfico de drogas. Este panorama ha generado preocupación no solo entre los ciudadanos de Guayaquil, sino también a nivel nacional, dado el impacto que esta violencia tiene sobre la seguridad pública y la estabilidad social.
