El reciente anuncio del Gobierno nacional de que Guayaquil no estará sujeto a un toque de queda ha suscitado reacciones diversas entre la población. La medida, que sí aplicará en trece cantones de la provincia de Los Ríos y en algunas localidades de Guayas, ha sido bien recibida por algunos negocios, pero muchos ciudadanos consideran que era necesaria debido a la creciente inseguridad en la ciudad.
Este jueves, 3 de octubre, el Gobierno confirmó que Guayaquil no se incluirá en el toque de queda que comenzará a regir de 22:00 a 05:00 en varias áreas del país. En Guayas, solo los cantones de Durán, Balao y Tenguel serán afectados por la medida. La decisión forma parte de un nuevo estado de excepción que durará 60 días en varias provincias, incluida Guayas, debido a un estado de conmoción interna y conflictos armados.
Armando Herrera, propietario de un quiosco en la avenida 9 de Octubre y Rumichaca, se mostró optimista al respecto. «Es un alivio que Guayaquil no esté bajo toque de queda», afirmó mientras ofrecía sus productos a los transeúntes. Su horario de atención, que inicia a las 05:00 y termina cerca de las 23:00, se verá beneficiado por esta decisión.
Sin embargo, no todos comparten esta visión. Muchos ciudadanos, como Washington Guerrero, creen que el toque de queda debería aplicarse a nivel nacional. «Todo el país está afectado, y Guayaquil no es la excepción. La inseguridad aquí es fundamental y cada vez estamos peor», expresó Guerrero. Además, mencionó que su libertad se ha visto limitada: «Ya no se puede salir a la calle por miedo a ser asaltado o, peor aún, a recibir un disparo».
En otro punto de la ciudad, Jorge France, quien trabaja en un estacionamiento, también se mostró escéptico sobre el impacto del anuncio. «Independientemente de si hay toque de queda o no, tengo que trabajar. La realidad es que no veo solución efectiva a la inseguridad. Así que realmente da igual», comentó mientras dirigía a los vehículos hacia el estacionamiento.
Las opiniones divididas reflejan el clima de inseguridad que persiste en Guayaquil y en otras partes del país. Mientras algunos ven la eliminación del toque de queda como un signo de mejora, otros creen que las restricciones son una medida necesaria para abordar la creciente criminalidad.
Este contexto de tensión social y la falta de consenso sobre la efectividad de las medidas de seguridad subrayan la necesidad de un enfoque más integral para garantizar la seguridad de los ciudadanos y mejorar la situación en las calles.
