Edwin Castro, quien se convirtió en millonario tras ganar 2.040 millones de dólares en el Powerball, ha conservado su histórico premio después de que un juez en California desestimara una demanda en su contra. Esta demanda había sido presentada por un hombre que lo acusaba de haberle robado el boleto de lotería. La decisión del juez se hizo oficial el martes, luego de que el demandante, José Rivera, no impugnara el fallo provisional dictado el mes pasado en el condado de Los Ángeles, según informes de TMZ.
Con este fallo, Castro ya no necesita luchar por demostrar que es el legítimo propietario de uno de los premios más grandes en la historia de Estados Unidos, que ganó en noviembre de 2022. Rivera sostenía que el boleto ganador le había sido robado, pero el juez aclaró que “los jugadores son los únicos responsables de proteger sus entradas contra robo, pérdida, daño o destrucción”. El fallo también estableció que “la persona en posesión de un billete de lotería ganador… es el presunto propietario/ganador”, lo que refuerza la validez del premio de Castro.
A pesar de su asombroso triunfo, Castro no recibió los 2.040 millones de dólares completos, ya que optó por un pago único, lo que redujo su ganancia a 997,7 millones de dólares. Después de impuestos, se estima que finalmente se llevó a casa alrededor de 628 millones de dólares, según la Lotería de California.
La controversia se inició meses después del sorteo, cuando Rivera alegó que había adquirido el boleto ganador un día antes del sorteo, el 7 de noviembre de 2022. Según la denuncia, el boleto fue robado por un individuo identificado como Urachi “Reggie” Romero, quien supuestamente se negó a devolverlo y afirmó que el boleto era perdedor. Sin embargo, no está claro cómo el boleto llegó a manos de Castro, quien, tras su fortuna, ha comenzado a invertir en lujosas propiedades, gastando cerca de 80 millones de dólares en mansiones.
Este caso ha capturado la atención pública, resaltando no solo la naturaleza competitiva y a menudo conflictiva del mundo de las loterías, sino también la enorme cantidad de dinero involucrada. A medida que Castro navega su nueva vida como multimillonario, se plantean preguntas sobre la seguridad y la protección de los boletos de lotería, así como la responsabilidad de los jugadores en el proceso.

