Independiente del Valle vivió una noche amarga el lunes 13 de octubre al caer 2-1 frente a Universidad Católica en el estadio Banco Guayaquil, resultado que significó su eliminación en los cuartos de final de la Copa Ecuador. El conjunto de Sangolquí, uno de los más regulares del año, veía en este torneo una oportunidad para ampliar su palmarés nacional, pero un error en defensa y la efectividad del rival terminaron por sentenciar su salida del certamen.
Pese a la derrota, el equipo todavía mantiene altas aspiraciones en otras competiciones. En la Copa Sudamericana 2025, los rayados del Valle continúan en carrera rumbo a la final, mientras que en la Liga Ecuabet lideran la tabla con una amplia ventaja sobre sus perseguidores, perfilándose como favoritos al título local.
Un partido que cambió en pocos minutos
Tras el encuentro, el delantero Michael Hoyos expresó su desazón por la eliminación y analizó lo ocurrido en el campo. “Nos enfrentamos a un gran rival. Hicimos un gran partido; hasta nuestro gol estábamos dominando y tuvimos opciones para marcar el segundo”, declaró el atacante argentino-ecuatoriano en la zona mixta.
Sin embargo, reconoció que una desconcentración cambió el rumbo del encuentro. “Un despiste, un error, llegó el 1-1 y luego el segundo. Fueron 15 o 20 minutos donde nos dejamos estar y ellos aprovecharon. Después fuimos con todo, pero no alcanzó”, explicó Hoyos.
El futbolista también envió un mensaje de resiliencia a su equipo y a la afición. “Hay que recuperarse rápido de este golpe, porque esto es fútbol, esto sigue. No hay otra cosa que hacer más que reponernos”, añadió, visiblemente afectado por el resultado.
En busca de nuevos objetivos
Independiente del Valle, actual campeón de la Supercopa Ecuador y protagonista constante en torneos internacionales, enfrenta ahora el reto de sobreponerse emocionalmente y mantener su rendimiento en las dos competencias restantes de la temporada.
Con figuras como Hoyos, Kendry Páez y Lorenzo Faravelli, el club dirigido por Javier Gandolfi apuesta por recuperar su mejor versión para alcanzar los objetivos que aún tiene al alcance: llegar a la final continental y asegurar el título nacional.
La derrota ante Universidad Católica representa un golpe inesperado para una plantilla acostumbrada a competir en la élite del fútbol ecuatoriano y sudamericano. Sin embargo, su consistencia y experiencia podrían ser clave para revertir este tropiezo en lo que resta del año.

