Infraestructura deteriorada y falta de insumos agravan la crisis en el hospital Teodoro Maldonado Carbo

GUAYAQUIL

El hospital Teodoro Maldonado Carbo, uno de los principales centros médicos del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) en Guayaquil, enfrenta una profunda crisis de infraestructura y escasez de insumos que genera indignación entre pacientes, familiares y personal sanitario.

En el área de cardiología, ubicada en el primer piso del hospital, el sonido constante de un motor dañado perturba a los pacientes internados en la habitación 105. Sin aire acondicionado ni ventiladores operativos, los familiares se ven obligados a mantener las ventanas abiertas para aliviar el calor. Sin embargo, el ruido y la falta de mantenimiento agravan el malestar. “El motor está dañado y no ha habido mantenimiento, el hospital se está cayendo en pedazos”, expresó uno de los encargados, según testigos.

Las deficiencias son visibles en distintos espacios: paredes con humedad, puertas averiadas, conexiones eléctricas expuestas, baños inhabilitados y equipos médicos fuera de servicio. La falta de climatización es uno de los mayores reclamos, pues el intenso calor obliga a abrir ventanas, lo que aumenta el riesgo de ingreso de mosquitos debido a la vegetación cercana.

“Después de las cinco de la tarde no se puede tener la ventana abierta porque se llenan de mosquitos, y eso es un peligro para los pacientes”, relató Lucrecia, quien acompaña a un familiar en el área de traumatología. Además, denunció el mal estado de los baños: “Tuve que buscar varios pisos hasta encontrar uno funcional; los demás estaban sucios, sin puertas ni jabón”.

El hospital Teodoro Maldonado Carbo es una institución de tercer nivel con más de 24 especialidades, entre ellas cardiología, neurología, traumatología y oncología. Pese a su relevancia para la atención médica de la Costa ecuatoriana, su deterioro físico y la falta de insumos reflejan una crisis estructural vinculada a problemas de gestión y posibles casos de corrupción.

El presidente del Consejo Directivo del IESS, Édgar Lama, realizó dos visitas sorpresa al hospital para constatar las denuncias. En una de ellas, efectuada durante la noche, conversó con pacientes y personal médico sobre las dificultades operativas. Lama reconoció que la institución atraviesa una situación crítica por falta de recursos y mantenimiento.

Mientras tanto, los profesionales de la salud también sufren las consecuencias de esta precariedad. “Es lamentable ver cómo se cae a pedazos el hospital. Trabajamos sin equipos adecuados y en condiciones extremas”, comentó un miembro del personal médico que prefirió mantener el anonimato.

La sobrecarga en el área de emergencia es otro de los síntomas de la crisis. Las fotografías de un paciente intubado en una silla de ruedas, difundidas el 7 de octubre, evidenciaron la falta de camas disponibles. Algunos pacientes deben ser atendidos en el piso, mientras los médicos recurren al préstamo de camillas de instituciones como el Cuerpo de Bomberos y la Cruz Roja.

Familiares también denuncian que deben adquirir por cuenta propia ciertos insumos médicos ante la falta de abastecimiento. “Nos piden comprar medicamentos y materiales, pero no hay quién nos dé información clara”, expresó Hilda Reyes, acompañante de un paciente de emergencia.

Hasta el cierre de este informe, las autoridades del hospital no respondieron a las solicitudes de información sobre las medidas correctivas previstas ni sobre los plazos para la reparación de los daños.

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