El cierre temporal de la calle Rumichaca, entre Luque y la avenida 9 de Octubre, ha provocado un fuerte impacto en la movilidad del centro de Guayaquil. Desde el lunes 13 de octubre, los trabajos de rehabilitación vial en este tramo —que incluyen el reemplazo del pavimento por hormigón rígido y la modernización de los sistemas de aguas lluvias y residuales— han causado extensos embotellamientos y desorientación entre los usuarios del transporte público.
El Instituto Municipal de Obras Públicas informó que los sistemas hidrosanitarios aún funcionan, pero las tuberías y el pavimento de hormigón simple ya cumplieron su vida útil. Por ello, las actuales estructuras serán sustituidas por materiales más resistentes, como tuberías de PVC, con una intervención estimada de 90 días.
Para mitigar el impacto, la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) implementó un plan de desvíos que involucra a 24 líneas de buses urbanos. No obstante, en el primer día de ejecución, las calles adyacentes registraron congestión y confusión entre los pasajeros. “¿Por dónde pasan ahora los buses?”, preguntaban decenas de ciudadanos que aguardaban en las aceras de la calle Rumichaca, entre Clemente Ballén y Aguirre.
El conductor de taxi Guido Mendoza señaló que el tráfico en la zona se ha vuelto incontrolable. “Antes cruzar ese tramo tomaba menos de un minuto, ahora se demora entre 10 y 15 minutos. En todo el recorrido completo, uno pierde de 30 a 40 minutos más”, comentó.
Las líneas de buses que ahora deben girar por la calle Aguirre —como la 7, 21, 55, 67, 83, 84, 85, 108, 116, 135, entre otras— generan una alta carga vehicular que colapsa el tránsito.
Ericka, residente de Urdesa, contó que su regreso desde el Centro Cívico fue complicado: “No había forma de ir por otro lado, todas las calles alternas estaban bloqueadas. Ya no pienso pasar por esa zona hasta que terminen los trabajos”.
Otros ciudadanos también expresaron su preocupación por los tiempos de traslado. “Mi hijo venía del sur a Las Peñas y se demoró casi 20 minutos más. Ojalá se agilice la obra, sobre todo en esta temporada comercial donde se necesita fluidez”, dijo otro afectado.
Katherine, habitante de la calle Aguirre, advirtió sobre la falta de señalización en las noches. “He visto carros retrocediendo porque no saben que el tramo está cerrado. Si los conos no están visibles, puede ocurrir un accidente”, señaló.
Los vecinos de Aguirre también se quejaron del ruido constante de los pitos y el tráfico. “Es insoportable. Esta calle está colapsada y pedimos que las autoridades difundan nuevas rutas para evitar más saturación”, comentó una moradora.
Los comerciantes del sector, por su parte, aseguran que el cierre ha afectado sus actividades diarias. “Ya no se puede ingresar con vehículos para dejar mercadería, toca descargar lejos y caminar con los productos”, dijo un trabajador de una tienda cercana.
Agentes de la ATM permanecen en la intersección de Aguirre y Rumichaca para orientar el tránsito y mantener el orden. Sin embargo, los ciudadanos esperan que se implementen más medidas de control y comunicación para reducir el caos en los próximos días.

