El huracán Melissa, catalogado como el fenómeno meteorológico más poderoso del 2025, avanza con una fuerza sin precedentes hacia Jamaica. Lo que inicialmente comenzó como una tormenta tropical se intensificó rápidamente durante el fin de semana, alcanzando la categoría 5 en la Escala Saffir-Simpson, el nivel más alto de peligrosidad.
De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, Melissa registra vientos sostenidos de 280 km/h y una presión central mínima de 901 milibares, una reducción significativa frente a los 909 milibares registrados horas antes, lo que indica un fortalecimiento adicional del sistema. Este descenso de presión sugiere que el ciclón podría continuar ganando intensidad en su desplazamiento por el Caribe.
Las autoridades locales informaron que al menos tres personas han perdido la vida antes de que el ojo del huracán toque tierra jamaicana, según reportó la BBC. La isla enfrenta un escenario crítico, con lluvias torrenciales, fuertes marejadas e inundaciones que amenazan con afectar a miles de familias en las próximas horas.
El meteorólogo Matthew Cappucci explicó a la BBC que “nadie en Jamaica ha vivido nada comparable a lo que se avecina”, destacando que las condiciones atmosféricas actuales podrían generar daños incluso superiores a los provocados por el huracán Gilbert en 1988, el cual dejó 49 víctimas fatales y una devastación generalizada.
Las autoridades han declarado alerta máxima y ordenaron la evacuación inmediata de las comunidades costeras más vulnerables. Asimismo, se dispuso el cierre de los dos aeropuertos internacionales del país y se habilitaron 881 refugios en zonas más seguras para albergar a la población desplazada.
El gobierno de Cuba también ha declarado la “fase de alerta ciclónica” en su región oriental, ante la posibilidad de que Melissa continúe su trayectoria hacia el norte del Caribe, afectando posteriormente a Haití, Cuba y Bahamas.
Según CNN, Melissa podría superar en impacto al huracán Luisiana de 2005, debido a su rápida intensificación y a la amplia extensión de su campo de vientos. Los meteorólogos advierten que las lluvias prolongadas podrían provocar deslizamientos de tierra, crecidas repentinas y marejadas ciclónicas de gran altura que pondrían en riesgo la infraestructura costera y el suministro eléctrico.
Mientras el país se prepara para recibir el impacto directo, los organismos de emergencia refuerzan los sistemas de comunicación y abastecimiento, exhortando a la población a mantenerse informada a través de canales oficiales. Jamaica enfrenta así uno de los mayores desafíos climáticos de su historia reciente, mientras el Caribe entero se mantiene bajo observación ante el paso del devastador huracán Melissa.

