La vida de Nelly Amada Recalde, una adulta mayor de 74 años, cambió drásticamente el pasado 6 de octubre cuando fue arrollada por un bus de transporte público en la avenida Ernesto Albán, al sur de Guayaquil. Desde entonces, permanece hospitalizada en el hospital Teodoro Maldonado Carbo, enfrentando un delicado cuadro de salud mientras su familia intenta evitar que le amputen ambas piernas.
Su hija, Marjorie Banchón, relató que Nelly se dirigía a un local de ropa para encontrarse con ella cuando fue impactada por la unidad. El conductor, lejos de auxiliarla, la abandonó frente al área de emergencias del hospital. “Peatones vieron que pedía ayuda desde dentro del bus. Fue una escena desesperante”, comentó.
El diagnóstico médico es grave: una fractura con hueso expuesto en la pierna derecha, múltiples lesiones en el brazo izquierdo y la pierna izquierda completamente destrozada tras el paso de la llanta del bus. “Nos dijeron que las dos piernas están muy comprometidas y que el pronóstico es de amputación, pero seguimos luchando para evitarlo”, expresó la hija.
Pese a que el personal médico ha brindado atención constante, la familia ha tenido que cubrir todos los costos de medicamentos e insumos. En un mes, los gastos superan los $8.000, incluyendo más de $3.000 solo en equipos del sistema VAC, un tratamiento con presión negativa para curar heridas graves. También deberán financiar injertos de piel y nuevas cirugías para salvar sus extremidades.
Para continuar con el tratamiento, los familiares han organizado un bingo solidario y habilitaron una cuenta bancaria en el Banco del Austro (0909205549, a nombre de Marjorie Lorena Banchón Recalde, cédula 0916580129) para recibir donaciones.
En cuanto al proceso judicial, Marjorie denuncia que ni el conductor ni los propietarios del bus se han hecho responsables. “El chofer se fugó y los dueños del vehículo se han lavado las manos. Ya sacaron el carro del canchón y nadie ha dado la cara. Queremos justicia por mi mamá, ella sufre muchísimo”, lamentó.
Hasta el momento, la Fiscalía no ha realizado una nueva valoración médica ni ha convocado a las partes implicadas, lo que mantiene el caso estancado. La familia exige respuestas y una sanción ejemplar para los responsables de este siniestro de tránsito que dejó a una mujer entre la vida y la amputación.

