Ecuador, a lo largo de sus casi dos siglos como república, ha experimentado una profunda tradición de cambios constitucionales. Desde 1830, el país ha convocado 19 asambleas constituyentes que han dado origen al mismo número de constituciones, reflejando las transformaciones políticas, sociales y económicas de cada época.
En el contexto actual, el presidente Daniel Noboa ha planteado la posibilidad de convocar una nueva asamblea constituyente, aunque aún no ha confirmado el lugar donde sesionaría. Noboa ha manifestado su interés en que se realice en Riobamba, ciudad simbólica para la historia ecuatoriana, pues allí se redactó la primera Constitución de la República en 1830. Sin embargo, también se mencionan otras posibles sedes, como Guayaquil o Santa Elena.
De concretarse la iniciativa, y si el “sí” triunfa en la pregunta D de la consulta popular, esta sería la vigésima asamblea constituyente del país, encargada de redactar la vigésima primera carta magna del Ecuador.
Históricamente, la mayoría de las constituyentes ecuatorianas se han instalado tras rupturas del orden constitucional, según coinciden historiadores y analistas políticos. En esos momentos, las asambleas han servido para legitimar gobiernos de facto, tanto civiles como militares, que buscaban consolidar su poder a través de una nueva estructura legal.
En total, 12 constituyentes se llevaron a cabo en Quito, 2 en Ambato, 1 en Cuenca, 1 en Guayaquil, 1 en Riobamba, 1 en Sangolquí (con sesión inaugural en Riobamba) y 1 en Montecristi, en la provincia de Manabí, donde se redactó la actual Constitución de 2008 durante el gobierno de Rafael Correa.
Uno de los episodios más particulares en la historia constitucional del país ocurrió en 1978, cuando la dictadura militar convocó un referéndum en lugar de un proceso constituyente. Los ciudadanos tuvieron que elegir entre una versión reformada de la Constitución de 1945 o un nuevo texto elaborado por una comisión de juristas designada por el régimen. La segunda opción fue la ganadora, y entró en vigencia el 10 de agosto de 1979, fecha que marcó el retorno a la democracia con la posesión presidencial de Jaime Roldós Aguilera.
Otra situación debatida es la de la Constitución de 1938, cuyo estatus sigue siendo motivo de controversia entre constitucionalistas. Algunos sostienen que nunca llegó a aplicarse, mientras que otros afirman que sí estuvo en vigor, aunque por un breve período, antes de que el entonces presidente Aurelio Mosquera disolviera la asamblea y restableciera la Constitución de 1906.
A lo largo de la historia, las asambleas constituyentes no solo han sido escenarios de debate político, sino también espacios de redefinición nacional, en los que se han discutido temas como los derechos ciudadanos, la estructura del Estado y la relación entre el poder civil y militar.
En Guayaquil, por ejemplo, se redactó en 1852 una de las constituciones más recordadas por su carácter liberal y descentralizador, siendo la única asamblea constituyente celebrada en la urbe porteña. Por su parte, la constituyente de Montecristi (2007–2008) se destacó por establecer un modelo de Estado plurinacional y de derechos, incorporando principios de participación ciudadana y justicia social.
Si finalmente se aprueba la propuesta de Noboa, Riobamba podría volver a convertirse en el epicentro político de un proceso constituyente, casi dos siglos después de haber albergado el nacimiento de la primera Constitución ecuatoriana.

