La situación del maíz en Ecuador alcanzará un punto crítico este martes, 24 de septiembre, con la celebración del Consejo Consultivo del Maíz, convocado por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG). La reunión se llevará a cabo a las 15:00 en las oficinas del Ministerio en Quito y contará con la participación de representantes de los productores de maíz y de las industrias que dependen de este grano para sus procesos productivos.
Durante este encuentro, se discutirá la solicitud del sector industrial para autorizar la importación de 300,000 toneladas de maíz. Jorge Josse, director ejecutivo de la Asociación de Productores de Alimentos Balanceados del Ecuador (Aprobal), enfatiza que esta importación es urgente para garantizar el suministro necesario para la producción de proteína animal, incluyendo carne de pollo, pavo, cerdo y huevos de mesa.
Josse y otros líderes del sector han señalado que, si no se permite la importación, los productores solo contarán con maíz suficiente hasta mediados de noviembre o diciembre. El dirigente de Aprobal afirmó que las 300,000 toneladas solicitadas serían suficientes hasta la próxima cosecha nacional, prevista para abril de 2025. Este año, se estima que la producción nacional de maíz alcanzará apenas 1 millón de toneladas, unas 400,000 toneladas menos que en años anteriores.
La urgencia de esta importación radica en que el proceso de adquisición puede tardar entre dos y dos meses y medio. En este momento, la industria está enfrentando costos elevados por el quintal de maíz, que actualmente se vende hasta en $21, mientras que el precio mínimo de sustentación es de $15.85. En contraste, el precio del maíz importado, incluyendo aranceles, se estima en alrededor de $12 por quintal.
Josse subrayó que la industria está comprometida a absorber toda la producción nacional, pero lamentó que la disponibilidad actual no sea suficiente para cubrir la demanda. “Ojalá haya más producción nacional, pero la realidad es que no la hay”, agregó.
Este consejo se perfila como un punto decisivo para el futuro del suministro de maíz en el país, impactando directamente a la industria alimentaria y a los consumidores ecuatorianos.

