Edmundo Kronfle Abbud, el fundador de los icónicos helados Pingüino, falleció dejando un legado invaluable en la industria de los alimentos en Ecuador. Reconocido por su visión y esfuerzo, Kronfle hizo de Pingüino una marca que marcó la memoria colectiva de generaciones enteras de ecuatorianos. Su sueño era simple, pero ambicioso: que Pingüino estuviera presente en cada rincón del país, un sueño que finalmente alcanzó a través de su arduo trabajo y perseverancia.
El empresario, conocido cariñosamente como «Don Edmundo», expresó su satisfacción cuando en marzo de 2023 pudo recorrer nuevamente las instalaciones de la fábrica de helados Pingüino, en manos de Unilever desde 1996, cuando vendió la compañía. En ese momento, con 95 años, se sentía orgulloso de ver que su marca seguía viva y en buenas manos, y bromeó diciendo: «Me siento casi dueño». No obstante, siempre fue humilde y destacaba que el éxito de la marca no solo era suyo, sino que también dependía de su equipo y de los que lo apoyaron a lo largo del tiempo.
El legado de Don Edmundo está profundamente marcado por su amor por los niños y su dedicación a la comunidad. Recientemente, durante la celebración de los 70 años de la marca, Kronfle recordó cómo, cuando comenzó con la fábrica en los años 50, abría las puertas de su planta a las escuelas de la zona, permitiendo que los niños de cuarto, quinto y sexto grado disfrutaran de helados de Pingüino. Su objetivo era claro: conectar con los más pequeños y hacer que la marca quedara grabada en sus mentes. “Cuando digan ‘helado’, pidan Pingüino”, era la frase que solía utilizar para asociar su marca con el producto, creando una identidad sólida en el mercado ecuatoriano.
El éxito empresarial de Edmundo Kronfle
Kronfle no solo fue el fundador de Pingüino, sino también un hombre de negocios con una visión clara. Antes de concentrarse en la heladería, estuvo al frente de varias empresas, incluida una textil y otra de hilos, pero fue Pingüino la que lo salvó, como él mismo confesó en numerosas entrevistas. A lo largo de su carrera, su lema fue simple pero poderoso: «trabajar, trabajar y trabajar». De hecho, su consejo a los jóvenes empresarios era siempre el mismo: persistir en el esfuerzo y nunca rendirse, independientemente de los obstáculos.
A lo largo de su vida, Edmundo Kronfle se mostró incansable y optimista. A pesar de los desafíos, nunca dejó de soñar y de luchar por su marca. Incluso cuando vendió Pingüino a la multinacional Unilever en 1996, su amor por la empresa nunca desapareció. La marca continuó creciendo y expandiéndose bajo la dirección de Unilever, y Kronfle, aunque ya retirado, seguía involucrado de manera simbólica y emocional con la marca que ayudó a crear.
El cariño y respeto que los ecuatorianos tienen por la marca Pingüino es un testimonio del trabajo y la visión de este destacado empresario, que supo conectar a las familias ecuatorianas con un producto que se convirtió en parte de su historia y cultura. La marca ha estado presente en los hogares del país por más de siete décadas, llevando alegría y sabor a miles de personas.
El último adiós a un visionario
El sepelio de Edmundo Kronfle se llevará a cabo el próximo viernes 10 de enero de 2025 en el Parque de la Paz, ubicado en La Aurora, un lugar significativo para su familia y amigos cercanos. Aunque su partida deja un vacío difícil de llenar, su legado perdurará a través de la marca Pingüino, que sigue siendo sinónimo de calidad y tradición en Ecuador.
Conclusión:
La muerte de Edmundo Kronfle marca el fin de una era, pero también asegura que su visión empresarial y su amor por Pingüino seguirán vivos en el corazón de los ecuatorianos. Su historia es un ejemplo de perseverancia, dedicación y éxito, y la marca Pingüino continuará siendo un símbolo de la cultura y el sabor ecuatoriano por muchos años más.

