Visible desde el espacio: el imponente Gran Cinturón de sargazo que cruza el Atlántico

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Una inmensa franja de algas marrones se despliega por el océano Atlántico y puede observarse incluso desde el espacio, conformando lo que científicos han bautizado como el Gran Cinturón de sargazos del Atlántico. Este fenómeno oceanográfico, inédito por su magnitud, se extiende desde la costa oeste de África hasta el golfo de México, transformando la visión del Atlántico en un “continente flotante” de algas.

Según el Servicio Oceanográfico Nacional, el sargazo es un alga marrón que cumple un rol crucial en los ecosistemas marinos, proporcionando alimento, refugio y hábitat a numerosas especies. Sin embargo, cuando estas grandes balsas son arrastradas a la costa por corrientes y vientos, pueden causar estragos ambientales y económicos para las comunidades costeras.

La NASA explica que este cinturón de sargazo comenzó a formarse de manera significativa en 2011. Desde entonces, lo que antes era una concentración limitada de algas en el Mar de los Sargazos, ubicado en el centro del Atlántico, se ha transformado en una enorme franja que cruza el océano, visible desde imágenes satelitales.

El crecimiento de esta masa algal ha sido exponencial. En marzo de 2023, investigadores de la Facultad de Ciencias Marinas de la Universidad del Sur de Florida (USF) estimaron que el Gran Cinturón de sargazo alcanzaba aproximadamente 13 millones de toneladas. Solo dos años después, en mayo de 2025, los satélites registraron un aumento que lo llevó a 37,5 millones de toneladas, extendiéndose por más de 8.800 kilómetros, según informes de Union Rayo.

Este fenómeno no solo sorprende por su tamaño, sino que también genera preocupación entre los científicos. La proliferación excesiva de sargazo está vinculada al aumento de nutrientes en el agua, lo que altera los equilibrios ecológicos. Los efectos potenciales incluyen la liberación de gases de efecto invernadero, la afectación de la biodiversidad marina y problemas económicos para las comunidades costeras que dependen del turismo y la pesca.

Además, la acumulación de sargazo en las playas puede provocar la descomposición de la materia orgánica, generando olores y afectando la calidad del agua. Algunos estudios advierten que si la tendencia continúa, este “continente flotante” podría transformarse en un desafío ambiental global.

El sargazo, aunque vital para ciertas especies marinas, ahora se ha convertido en un indicador de cómo la actividad humana y los cambios climáticos pueden alterar los ecosistemas oceánicos a gran escala. El seguimiento de este cinturón se ha intensificado mediante satélites y observaciones marítimas, con el objetivo de prevenir impactos más severos y desarrollar estrategias sostenibles para su gestión.

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