Tupperware, el icónico fabricante estadounidense de recipientes de plástico para conservar alimentos, ha solicitado protección por bancarrota mientras intenta encontrar una salida a su situación crítica. La compañía planea iniciar la venta de su negocio con permiso judicial, asegurando que sus operaciones continuarán durante este proceso.
Fundada en 1946 por Earl Tupper, la marca se convirtió en un referente del almacenamiento de alimentos, al punto de que su nombre se utiliza coloquialmente para referirse a cualquier recipiente de plástico. Sin embargo, a pesar de sus esfuerzos por adaptarse y atraer a un público más joven, Tupperware no logró revivir su popularidad tras un breve aumento en las ventas durante la pandemia, cuando más personas cocinaban en casa.
Según el reportero de negocios Peter Hoskins de la BBC, varios factores han contribuido al declive de Tupperware, incluidos el aumento en los costos de materias primas y transporte, así como el incremento de los salarios, lo que ha afectado significativamente sus márgenes de ganancias. Las acciones de la compañía se desplomaron más de un 50% tras el anuncio de su bancarrota, que llega tras largas negociaciones sobre su abultada deuda de más de 700 millones de dólares.
“En los últimos años, la situación financiera de la empresa se ha visto severamente impactada por un entorno macroeconómico complicado”, indicó Laurie Ann Goldman, CEO de Tupperware, en un comunicado dirigido a los inversores. Actualmente, la compañía distribuye sus productos en al menos 70 países.
Orígenes y Evolución
Los inicios de Tupperware fueron complicados. A pesar de que sus productos de polietileno, que cuentan con un sello hermético, fueron introducidos en grandes almacenes, no tuvieron el éxito esperado. La gente prefería los envases de vidrio y cerámica, y les costaba entender cómo utilizar correctamente los recipientes de Tupperware. Fue Brownie Wise, una vendedora pionera, quien revolucionó la marca al organizar «fiestas Tupperware» en hogares, donde principalmente mujeres ofrecían estos productos a otras mujeres. Esta estrategia no solo ayudó a popularizar la marca, sino que también permitió a muchas mujeres generar ingresos.
Sin embargo, el fundador y Wise eventualmente tuvieron desacuerdos sobre la dirección de la empresa, lo que llevó al despido de Wise en 1958. Tras esta ruptura, Tupper vendió el negocio, aunque la compañía ha continuado operando bajo el modelo de ventas directas, donde los vendedores ganan comisiones por sus ventas. En años recientes, Tupperware ha intentado atraer a un público más joven vendiendo en cadenas minoristas como Target y diversificando su línea de productos, incluyendo utensilios de cocina innovadores.
El Fin de una Era
A pesar de estos esfuerzos, las estrategias para revitalizar la marca no lograron el impacto deseado. Susannah Streeter, directora de dinero y mercados en la consultora Hargreaves Lansdown, comentó que “la fiesta ya terminó para Tupperware”, señalando que los cambios en los hábitos de consumo han llevado a los clientes a buscar alternativas más sostenibles y menos dependientes del plástico.
Neil Saunders, director general de ventas minoristas en GlobalData, argumenta que Tupperware no ha sabido adaptarse a las necesidades actuales del mercado. El método de ventas por fiestas ya no resuena con los consumidores más jóvenes, y muchos de los clientes mayores que recordaban su época dorada también han cambiado.
Además, la empresa ha sufrido un descenso del 18% en su fuerza laboral de vendedores directos en 2022 en comparación con el año anterior. La situación se complicó aún más con los cierres en China durante la pandemia, que interrumpieron el acceso a productos clave.
La falta de transparencia en sus informes financieros, que incluyeron errores significativos en la presentación de resultados en 2021 y 2022, también ha afectado negativamente la percepción pública y la salud financiera de Tupperware.

