Crisis política en Georgia: Protestas masivas y represión tras la decisión de aplazar la adhesión a la Unión Europea

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Protestas en Georgia: La crisis política se agudiza tras el aplazamiento de la adhesión a la UE

Georgia atraviesa una grave crisis política desde que el partido Sueño Georgiano proclamó su victoria en las elecciones legislativas de octubre de 2024. La decisión de este partido de posponer las negociaciones para la adhesión a la Unión Europea ha generado un amplio descontento, que se ha traducido en protestas masivas en las calles. Miles de ciudadanos se han reunido frente al Parlamento en Tiflis, la capital, durante varios días consecutivos para exigir que el país se acerque a Europa.

El origen de las protestas y el rechazo a Sueño Georgiano

La crisis comenzó tras las elecciones de octubre, en las que Sueño Georgiano logró la victoria, aunque la oposición, encabezada por la presidenta Salomé Zurabishvili, denunció fraude electoral. La noticia más reciente, que exacerbó aún más las tensiones, fue el anuncio oficial del partido de aplazar hasta 2028 las conversaciones de adhesión a la UE, a pesar de que la Constitución de Georgia establece que la integración al bloque europeo es un objetivo prioritario.

La respuesta de los manifestantes ha sido contundente: miles de personas, principalmente partidarios de la adhesión a la Unión Europea, han agitado banderas georgianas y europeas mientras se enfrentaban a la represión de la policía. Las fuerzas de seguridad emplearon cañones de agua y gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, y a pesar de los intentos de control, las protestas continuaron en varias ciudades, incluyendo la ciudad portuaria de Batumi.

La postura del gobierno y la represión de las protestas

El primer ministro Irakli Kobakhidze ha defendido la postura de su partido, acusando a los manifestantes de estar financiados por fuerzas extranjeras. Además, expresó que no negociará con la oposición y prometió que no habrá revolución en Georgia. También criticó la actitud de los países occidentales que condenaron el uso excesivo de la fuerza por parte de la policía, mientras que los manifestantes, en su mayoría jóvenes, insisten en continuar luchando por su derecho a acercarse a Europa.

En este contexto, Salomé Zurabishvili, presidenta de Georgia, mostró su solidaridad con los manifestantes, señalando que la determinación de la ciudadanía no parece disminuir. A través de sus redes sociales, la mandataria expresó que las protestas “no muestran signos de detenerse” y reafirmó que los georgianos están firmemente comprometidos con la defensa de la Constitución y su elección europea.

Repercusiones sociales y el creciente descontento

Desde el inicio de las protestas el 28 de noviembre, más de 200 personas han sido detenidas. Además, se han registrado huelgas en escuelas y universidades, con estudiantes y profesores mostrando su apoyo a los manifestantes. Las protestas también han tenido un impacto económico y social, afectando las actividades comerciales y educativas en varias regiones del país. A pesar de la represión, los georgianos continúan en las calles exigiendo la adhesión de Georgia a la Unión Europea, un tema que genera una profunda división política dentro del país.

El gobierno, por su parte, ha descartado la posibilidad de convocar nuevas elecciones. Kobakhidze respondió de manera rotunda a las preguntas de los periodistas sobre este tema, señalando que no habrá nuevos comicios tras la victoria de Sueño Georgiano en las legislativas. Este rechazo a nuevas elecciones ha intensificado aún más el malestar popular.

Tensiones con Rusia y la amenaza de una nueva ofensiva

Georgia, que se separó de la Unión Soviética en 1991, sigue marcada por su relación conflictiva con Rusia, especialmente tras la guerra de 2008 y la ocupación de las regiones de Abjasia y Osetia del Sur. Las tensiones con Moscú continúan siendo un factor importante en la política georgiana. Durante las recientes protestas, los manifestantes corearon eslóganes contra Rusia, lo que refleja el profundo sentimiento proeuropeo en el país.

Además, a pesar de haber obtenido el estatus de candidato para la adhesión a la UE en diciembre de 2023, el proceso fue congelado por Bruselas debido a las políticas internas del gobierno georgiano, que Bruselas considera como un socavamiento de la democracia. Este estancamiento ha provocado el creciente descontento de la población, que teme que el país se desvíe de su camino hacia Europa y se acerque a una mayor influencia rusa.

Perspectivas futuras

La situación en Georgia sigue siendo incierta. A medida que las protestas se extienden por el país, se mantiene el desafío a la autoridad del partido en el poder. El gobierno de Sueño Georgiano se enfrenta a una creciente presión interna y externa, y el futuro de la relación de Georgia con la Unión Europea está en juego. La determinación de los manifestantes y el apoyo internacional a las demandas proeuropeas podrían ser determinantes para definir el rumbo político del país en los próximos meses.

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