El Gobierno ecuatoriano ha anunciado un toque de queda para el miércoles 18 de septiembre, coincidiendo con un apagón programado a nivel nacional. La medida, comunicada por la ministra del Interior, Mónica Palencia, en una rueda de prensa el lunes 16 de septiembre, tiene como objetivo garantizar la seguridad durante el corte de luz previsto.
El apagón, que comenzará a las 22:00 del miércoles 18 de septiembre y se extenderá hasta las 06:00 del jueves 19 de septiembre, se debe a trabajos de mantenimiento preventivo en el Sistema Nacional de Transmisión y redes de distribución eléctrica. La Secretaría de Comunicación ha informado que estos trabajos son esenciales para asegurar la continuidad y la calidad del suministro eléctrico en el futuro.
Durante el apagón, se implementará un toque de queda que obligará a los ciudadanos a permanecer en sus hogares. Esta medida busca reducir los riesgos asociados con la falta de iluminación y asegurar la seguridad pública. Aunque Palencia no especificó el horario exacto del toque de queda, destacó que la presencia de la Policía y las Fuerzas Armadas será fundamental para mantener el orden y prevenir posibles incidentes delictivos.
El general de las Fuerzas Armadas, Kléber Guaytarilla, aseguró que se desplegarán operaciones especiales y mecanismos para minimizar el impacto de la delincuencia durante el apagón. Estas acciones están en proceso de planificación para garantizar la protección de la ciudadanía.
El presidente Daniel Noboa ha subrayado que estas decisiones son parte de un enfoque preventivo para enfrentar la crisis energética y asegurar la soberanía energética a mediano plazo. El comunicado del Gobierno también indicó que, tras el anuncio del apagón, los negocios están ajustando sus horarios y tomando precauciones para adaptarse a la interrupción del suministro eléctrico.
Este apagón nacional no es solo una medida de mantenimiento, sino también una estrategia para abordar desafíos más amplios en la infraestructura energética del país. Las autoridades están trabajando para asegurar que el impacto en la vida diaria y en las operaciones comerciales sea el menor posible.

