Mariuxi Morán, una guayaquileña de 51 años, sabe que la vida puede cambiar en un instante. El 30 de junio de 2016, despertó con un dolor intenso en su pecho. Aquel día, su seno izquierdo estaba rojo, caliente, hinchado y dolorido. «Sentí como si me hubiera acostado con un bloque de cemento sobre el pecho», recuerda. Durante los meses previos, había notado una secreción esporádica del pezón, lo cual atribuyó a los cambios hormonales relacionados con la premenopausia, pero lo que vivió esa mañana fue diferente. Sin saberlo, ese día comenzaba su lucha contra el cáncer de mama.
A pesar de sus sospechas, no fue hasta dos meses después, en agosto de 2016, que su ginecólogo le dio la noticia: cáncer de mama. «¿Tiene un oncólogo?», le preguntó el médico. Ella respondió que no, sin saber lo que le esperaba. A partir de ese momento, su vida dio un giro radical. Mariuxi fue derivada a un oncólogo, quien le realizó varias pruebas, entre ellas una biopsia del tumor, confirmando su diagnóstico. «Cuando escuché que pedían más muestras porque veían algo extraño, se me cayó el mundo», confiesa.
Al poco tiempo, recibió la confirmación definitiva. El diagnóstico fue devastador, pero también marcó el inicio de su tratamiento. El cáncer estaba en estadio 2 y era localizado, lo que permitió que pudiera someterse a cirugía. El 11 de octubre de 2016, le extirparon el tumor en una operación que, aunque exitosa, no fue fácil. «La recuperación no fue nada simple. No podía mover bien los brazos, tenía que hacer ejercicios», explica Mariuxi.
Detección precoz: clave en la lucha contra el cáncer de mama
El doctor Guido Panchana, director médico de Solca Guayaquil, destaca que en Ecuador más del 50% de los pacientes con cáncer de mama llegan con la enfermedad en etapas avanzadas. «La detección precoz es vital», afirma, señalando que la implementación de campañas preventivas puede reducir significativamente los gastos del tratamiento. En su opinión, la esperanza de vida de los pacientes ha mejorado considerablemente en las últimas décadas, debido a los avances en las terapias oncológicas, que incluyen quimioterapia, radioterapia y cirugía combinada. «El cáncer de mama ya no es una condena de muerte como lo era hace 50 años. Hoy, si se detecta a tiempo, puede curarse», señala.
Para Mariuxi, la cirugía fue solo el comienzo de su arduo camino. Después de la intervención, fue sometida a quimioterapia y radioterapia. En total, recibió seis sesiones de quimioterapia, durante las cuales sufrió la caída del cabello, un proceso doloroso que la llevó a raparse y a usar pelucas. «Al principio no podía siquiera peinarme, el pelo caía por puños», recuerda. A pesar de lo duro de este tratamiento, Mariuxi se mantuvo fuerte, pensando en su familia, especialmente en sus dos hijos y en su esposo, Wider, quien la apoyó durante todo el proceso.
Tras las quimioterapias, Mariuxi continuó con un régimen de radioterapia. Fueron 27 sesiones en total, que no solo le dejaron secuelas físicas, sino también emocionales. «La piel quedó quemada, la parte izquierda de mi pecho quedó negra», comenta. Sin embargo, gracias a la cobertura de su seguro médico privado, pudo acceder a todos los tratamientos necesarios, algo que considera fundamental para su recuperación. «Vi lo que le pasó a mi padre, que murió de cáncer en 2009. Esa experiencia me hizo contratar un seguro», explica. Con una mensualidad de solo $15, Mariuxi tuvo acceso a un tratamiento integral y sin limitaciones.
Seguro médico y acceso a tratamientos oncológicos
El seguro médico privado fue una herramienta clave para Mariuxi en su batalla contra el cáncer. Según expertos, contar con un seguro adecuado es fundamental para acceder a tratamientos oportunos y evitar las dificultades económicas que enfrentan muchos pacientes. «Agradezco haber contratado el seguro antes de que me diagnosticaran. Me cubrió todas las quimioterapias, radioterapias y cirugías, lo que me permitió concentrarme solo en mi recuperación», asegura.
El doctor Panchana agrega que, a pesar de los avances en el tratamiento del cáncer, la clave sigue siendo la detección precoz. «El cáncer de mama es una enfermedad aleatoria en un 90% de los casos, y un 10% es genético. Por eso, es fundamental que las mujeres se realicen mamografías y ecografías a partir de los 40 años», recomienda. Según el Registro de Defunciones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en 2023, el cáncer de mama fue responsable de 820 muertes en Ecuador, lo que resalta la importancia de la detección temprana.
Métodos de detección precoz y su accesibilidad
Además de las mamografías, el doctor Panchana menciona que los avances en la detección precoz incluyen pruebas de sangre para identificar antígenos relacionados con el cáncer. Aunque estos estudios tienen una alta tasa de éxito (80-85%), su costo sigue siendo elevado, alcanzando hasta $600 por prueba. «Para la mayoría de la población ecuatoriana, estos exámenes son inaccesibles. Sin embargo, los gobiernos deberían asumir el costo de estas pruebas para hacerlas más accesibles», sugiere Panchana.
La importancia de la detección temprana y las campañas preventivas
Solca, la Sociedad de Lucha contra el Cáncer, ha intensificado sus esfuerzos en la promoción de la detección temprana a través de campañas en todo el país. En este contexto, el Mes del Cáncer de Mama se ha convertido en una oportunidad crucial para recordar a la población la importancia de realizarse los exámenes periódicos. En las últimas décadas, la medicina oncológica ha avanzado, y hoy en día las posibilidades de curación son mucho mayores si la enfermedad se detecta a tiempo.
