Rusia desplegará en Bielorrusia el sistema hipersónico Oreshnik, su nueva arma “imposible de interceptar”

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El Kremlin anunció que en diciembre desplegará en Bielorrusia su sistema de misiles hipersónicos Oreshnik, considerado por Moscú como una de las armas más avanzadas de su arsenal. El movimiento, que se produce en medio de tensiones crecientes con la OTAN, refuerza la alianza militar entre ambos países y redefine la estrategia de disuasión en Europa del Este.

La portavoz presidencial de Bielorrusia, Natalya Eismont, confirmó que los preparativos para el despliegue se encuentran en su etapa final. Según el medio especializado Zona Militar, esta decisión responde a lo que Moscú y Minsk consideran una “escalada militar occidental” cerca de sus fronteras. El presidente Alexander Lukashenko había anticipado que la medida busca garantizar la seguridad regional y mantener la capacidad de respuesta frente a cualquier amenaza.

Un arma que eleva la tensión en Europa

El sistema Oreshnik fue presentado por Rusia como un misil hipersónico “imposible de interceptar” capaz de alcanzar velocidades superiores a Mach 5. De acuerdo con fuentes militares rusas, el arma puede portar ojivas convencionales o nucleares y tiene un alcance intermedio, lo que la convierte en un elemento clave dentro de la doctrina de disuasión estratégica.

Durante las maniobras conjuntas Zapad 2025, realizadas en septiembre, las fuerzas rusas y bielorrusas practicaron escenarios de combate que incluían el uso de armas nucleares tácticas, drones de reconocimiento y el despliegue móvil del Oreshnik en entornos urbanos y boscosos. Estas pruebas confirmaron, según el Ministerio de Defensa ruso, la “plena operatividad” del sistema.

El Oreshnik ya había sido empleado por primera vez en noviembre de 2024 contra objetivos en Ucrania, lo que marcó su entrada oficial en operaciones. Desde entonces, su desarrollo ha sido visto por analistas occidentales como un intento del Kremlin de consolidar su ventaja tecnológica frente a los sistemas antimisiles de la OTAN.

Reacciones y consecuencias estratégicas

La instalación del sistema en territorio bielorruso refuerza el papel de Minsk como socio militar prioritario de Moscú. Para el gobierno de Lukashenko, la presencia del Oreshnik representa una garantía de protección ante la expansión de infraestructuras militares occidentales en la región.

Sin embargo, en Europa el anuncio ha despertado preocupación. Expertos en seguridad consideran que la introducción de misiles hipersónicos en Bielorrusia podría aumentar el riesgo de una escalada militar y alterar el equilibrio estratégico en la frontera oriental de la OTAN.

El analista militar Pavel Felgenhauer advirtió que “el despliegue de armas hipersónicas en Bielorrusia cambia el mapa de disuasión europea y eleva el nivel de alerta en las fuerzas occidentales”. A su juicio, la velocidad y maniobrabilidad de este tipo de misiles complican cualquier intento de defensa o interceptación.

Con este movimiento, Rusia no solo refuerza su poder ofensivo, sino que también envía un mensaje político directo a las potencias occidentales. El despliegue del Oreshnik en Bielorrusia podría convertirse en un punto de inflexión en la carrera tecnológica y militar de Europa del Este, consolidando un nuevo escenario de competencia estratégica en la región.

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