El Palacio de Buckingham ha declarado que las recientes acusaciones contra el príncipe Andrés requieren una investigación profunda y exhaustiva, después de que el hermano del rey Carlos, de 65 años, anunciara el pasado 17 de octubre su decisión de renunciar a su título de duque de York y a otros honores reales.
Según fuentes cercanas al Palacio, citadas por la BBC, el caso se maneja con “gran preocupación” y se confía en que las autoridades británicas conduzcan las pesquisas con transparencia y rigor. La situación coloca nuevamente a Andrés en el centro de la atención pública, apenas meses después de haber dejado oficialmente sus títulos militares y su participación en actos oficiales de la monarquía.
La Policía Metropolitana de Londres confirmó que está investigando “activamente” denuncias que señalan que el príncipe intentó obtener información personal sobre Virginia Giuffre, una de las principales denunciantes vinculadas al empresario Jeffrey Epstein. Giuffre, quien acusó a Epstein y al príncipe de abuso sexual, se suicidó en su domicilio en Australia a principios de 2025, según informaron sus familiares el 26 de abril de este año.
Documentos y correos electrónicos filtrados indican que Andrés solicitó a su agente de protección policial —financiado con fondos públicos— que recopilara datos sobre Giuffre hace más de una década. La información incluía su número de seguridad social y fecha de nacimiento, según reportes de BBC, The Telegraph y The Guardian.
Estos documentos ponen en relieve la relación que el príncipe Andrés mantuvo con Epstein, quien falleció en prisión en 2019 mientras enfrentaba cargos federales de conspiración y tráfico sexual. Las memorias póstumas de Giuffre, próximas a publicarse, detallan sus encuentros sexuales con el príncipe, mientras que un correo electrónico de 2011 en el que Andrés le dice a Epstein “están juntos en esto” sugiere que su vínculo fue más estrecho y prolongado de lo que el duque ha admitido públicamente.
A pesar de estas acusaciones y de la creciente presión mediática, el príncipe Andrés ha negado de manera constante cualquier conducta inapropiada. Mientras tanto, el Palacio de Buckingham insiste en la necesidad de que todas las alegaciones sean examinadas con la máxima seriedad, subrayando que se debe respetar el proceso judicial y permitir que las investigaciones sigan su curso sin interferencias.
Este caso no solo reaviva el escrutinio sobre la conducta de miembros de la realeza, sino que también genera un debate sobre la responsabilidad y la transparencia en el manejo de situaciones legales delicadas que involucran a figuras públicas de alto perfil.

