Robo en Samborondón: Expertos analizan vulnerabilidades en el uso de tags de acceso a urbanizaciones

GUAYAQUIL

Un robo reciente ocurrido en la urbanización del kilómetro 4,5 de la avenida Samborondón ha generado preocupaciones sobre la seguridad en los accesos vehiculares de estas comunidades. Ocho viviendas fueron saqueadas durante la noche del domingo 3 de noviembre, mientras Ecuador celebraba el feriado por el Día de los Difuntos e Independencia de Cuenca. Los ladrones, al menos ocho personas, ingresaron en dos vehículos, uno de los cuales utilizaba un tag de residente, lo que les permitió burlar el control de seguridad y acceder al complejo sin ser detenidos.

¿Cómo funciona el tag y qué falló en este caso?

El dispositivo utilizado por los residentes para acceder a la urbanización es un tag adhesivo que se coloca en el parabrisas del vehículo. Este ‘sticker’ contiene un código único que, al pasar por un lector en la garita de seguridad, activa una barrera, permitiendo el ingreso. Según la Policía, uno de los vehículos involucrados en el robo entró con un tag legítimo registrado, mientras que el otro no fue verificado adecuadamente. Esto ha abierto un debate sobre la efectividad de estos sistemas de control de acceso, ya que no se registró un análisis exhaustivo del vehículo sin tag.

El robo, que no fue detectado hasta tres horas después del hecho, pone en evidencia fallas en los protocolos de seguridad de la urbanización, además de las dudas sobre la posibilidad de usar un tag registrado en otro vehículo. Los expertos en seguridad consultados coinciden en que los tags pueden ser clonados, aunque este proceso requiere que el adhesivo sea retirado del parabrisas del vehículo original, lo cual no es sencillo, pero no es imposible.

La posibilidad de clonar el tag: ¿un riesgo real?

Édison Toala Quimí, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, explica que cada tag posee una identificación única, un código numérico que se asocia al sistema de control de acceso de la urbanización. Esta asociación permite que el acceso se otorgue automáticamente al vehículo correspondiente. Sin embargo, Toala advierte que, en teoría, un tag puede ser clonado y usado en otro vehículo, ya que el sistema solo verifica la validez del código registrado, sin comprobar si el automóvil coincide con los datos del residente.

A pesar de esta vulnerabilidad, Toala sostiene que los sistemas de seguridad pueden rastrear el origen del tag y verificar qué vehículo accedió en determinado momento, lo que podría ayudar a identificar si se trató de un uso fraudulento del dispositivo.

¿Qué implicaciones tiene esto para la seguridad?

Por su parte, John Garaycoa, licenciado en Criminología y experto en seguridad, subraya que un tag también puede ser retirado del vehículo y utilizado en otro, aunque en algunos sistemas, esto podría dejar registro del vehículo que hizo uso del dispositivo. Garaycoa advierte que la falta de capacitación y protocolos en algunas empresas de seguridad privada podría ser un factor crucial en estos incidentes. En este sentido, la supervisión por parte de los guardias de seguridad y el proceso de verificación de los vehículos al ingresar a la urbanización deben ser más rigurosos.

Falta de control y la necesidad de revisar los protocolos de seguridad

El caso ha puesto en evidencia la necesidad de revisar los protocolos de seguridad en las urbanizaciones y garantizar que los sistemas de acceso sean realmente infalibles. La seguridad de los residentes depende en gran medida de cómo se gestionen los dispositivos de acceso y de la capacitación del personal de seguridad que controla las entradas.

Este robo debería servir como un llamado de atención para fortalecer las medidas preventivas y evitar que la clonación de tags o la falta de verificación de vehículos siga comprometiendo la seguridad de las comunidades. Las autoridades y empresas de seguridad deberán implementar ajustes en sus protocolos para mejorar la protección en estos complejos residenciales.

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