El embalse de Mazar, vital para el Complejo Hidroeléctrico Paute Integral en Ecuador, ha mostrado signos de recuperación, un alivio en medio de la crisis de apagones que afecta al país. Según datos actualizados al 23 de septiembre, la cota del embalse se situaba en 2.117,41 metros sobre el nivel del mar (m s. n. m.), una mejora respecto a los 2.116,6 m s. n. m. del día anterior y los 2.116,4 m s. n. m. del sábado. Sin embargo, este nivel aún está por debajo de los 2.122 m s. n. m. alcanzados el 17 de septiembre.
La cota actual es favorable, ya que la mínima operativa es de 2.098 m s. n. m. y la máxima es de 2.153 m s. n. m. Mazar no solo es un embalse, sino que también alimenta al Complejo Hidroeléctrico Paute Integral, que incluye las centrales Molino y Sopladora, con una capacidad total de generación de 1.757 megavatios (MW) para el sistema nacional interconectado.
El analista energético Fernando Salinas explicó que estas centrales funcionan en cascada: Mazar se encuentra en la parte más alta, seguido de Molino y Sopladora. Salinas destacó que Mazar tiene un embalse de regulación mensual que acumula agua para las centrales de abajo, siendo responsable de aproximadamente el 35% de la energía generada anualmente en el país.
El pasado miércoles, con la cota en 2.122 m s. n. m., Salinas alertó que si el nivel continuaba bajando, Mazar podría alcanzar su cota mínima en solo siete días, lo que impediría su operación. «Es crucial que el embalse no se reduzca más. Necesitamos energía térmica o implementar racionamientos para preservar el agua disponible», enfatizó.
El ministro de Energía y Minas, Antonio Goncalves, también se pronunció sobre la situación del embalse durante una rueda de prensa el mismo día. “Mantener el embalse de Mazar es estratégico para el control del sistema energético nacional y para gestionar los cortes de luz necesarios”, afirmó. Goncalves indicó que el embalse estaba en 2.114 m s. n. m. el 22 de septiembre, advirtiendo que al llegar a 2.110 m s. n. m., se perdería el control operativo, dependiendo entonces únicamente de las lluvias para su funcionamiento.
La Empresa Pública Municipal de Telecomunicaciones, Agua Potable, Alcantarillado y Saneamiento de Cuenca (Etapa) reporta 73 días de sequía hidrológica. Para el 23 de septiembre, tres de los cuatro ríos que alimentan las represas de Paute habían pasado de estado de estiaje a bajo. El río Tomebamba tenía un caudal de 1,94 m³/s, el Yanuncay contaba con 1,37 m³/s y el Machángara, 1,49 m³/s. Sin embargo, el río Tarqui seguía en estado de estiaje, con un caudal de apenas 0,48 m³/s.
La situación del embalse de Mazar y los ríos circundantes es crítica, y la continuidad de la generación de energía depende de la gestión cuidadosa de estos recursos hídricos en un contexto de creciente demanda energética y sequía.

