La morosidad promedio en las instituciones bancarias de Ecuador ha alcanzado un 3,7% al 31 de julio de 2024, según un informe de Marco Rodríguez, presidente de la Asociación de Bancos Privados del Ecuador (Asobanca). Este bajo índice de morosidad se atribuye a las recientes medidas de alivio financiero implementadas por la Junta de Política y Regulación Financiera (JPRF), que introdujo un mecanismo temporal para la reestructuración y refinanciamiento de créditos.
El 30 de agosto de 2024, la JPRF estableció un conjunto de directrices adicionales para manejar los créditos vencidos. Las nuevas regulaciones permiten a las entidades financieras, ya sean bancos, cooperativas o mutualistas, refinanciar o reestructurar créditos vencidos desde el 10 de agosto de 2023 hasta la fecha de la resolución, y este mecanismo estará en vigor hasta el 31 de mayo de 2025.
Rodríguez destacó que la implementación de este mecanismo es una respuesta proactiva de los bancos para gestionar los créditos vencidos y evitar que la morosidad aumente. Según él, los bancos están llevando a cabo estas operaciones de alivio financiero incluso antes de la emisión de la nueva normativa, lo que demuestra un enfoque profesional en la gestión de recursos y en el apoyo a los clientes.
El presidente de Asobanca explicó que la razón detrás de estas acciones es el deseo de los bancos de ayudar a sus clientes a cumplir con sus obligaciones. Dado que los préstamos que los bancos otorgan provienen del dinero de los depositantes, es crucial para las instituciones financieras recuperar esos créditos vencidos para proteger los recursos depositados.
De acuerdo con la resolución, cada entidad debe evaluar la capacidad y disposición de pago de cada deudor antes de decidir sobre la reestructuración o refinanciamiento del crédito. Rodríguez subrayó que «ninguna entidad financiera desea que su cartera de crédito se deteriore, ya que los recursos prestados pertenecen a sus depositantes.»
Refinanciamiento vs. Reestructuración: Diferencias Clave
Rodríguez también explicó las diferencias entre refinanciamiento y reestructuración. La refinanciación es aplicable a clientes que, aunque enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones, aún tienen un flujo de caja positivo y se encuentran en una posición para modificar las condiciones de su crédito actual. Por otro lado, la reestructuración se aplica a deudores con serias debilidades financieras que no pueden cumplir con sus obligaciones, lo que implica una nueva operación crediticia con condiciones ajustadas.
Solicitud de Refinanciamiento o Reestructuración
Respecto a la posibilidad de solicitar refinanciamiento o reestructuración antes de caer en mora, Rodríguez aclaró que el refinanciamiento no requiere que el cliente esté en mora. Este proceso se inicia cuando el cliente demuestra que su situación financiera ha cambiado y necesita nuevas condiciones para cumplir con su deuda. En contraste, la reestructuración se activa únicamente cuando el cliente está en mora y enfrenta severas dificultades financieras para cumplir con su deuda.

