Quito inicia intervención en el centro histórico: ¿mejora o descontento ciudadano?

Ecuador

El Municipio de Quito ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de intervención que abarca doce manzanas del centro histórico, con el objetivo de mejorar la calidad de vida en el espacio público y consolidar áreas de centralidad. Las obras, que incluyen la ampliación de aceras, arborización y la eliminación de obstáculos para peatones, han suscitado una mezcla de apoyo y descontento entre los ciudadanos, especialmente entre quienes residen y trabajan en la zona afectada.

José Morales, secretario de Hábitat y Ordenamiento Territorial, señaló que esta iniciativa es parte de una estrategia urbana más amplia, enfocada en garantizar la seguridad y comodidad de los peatones, sin llegar a peatonalizar completamente las calles. “Poner al peatón primero no significa peatonalizar, sino asegurar que el espacio destinado a ellos cuente con las mejores condiciones posibles”, afirmó Morales.

Sin embargo, la opinión de algunos moradores y comerciantes es diferente. Pablo Buitrón, coordinador de la organización Defensa del Centro Histórico, expresó su descontento con el proceso. “No estamos de acuerdo porque no se ha seguido correctamente el proceso de socialización. Se impone un plan sin escuchar a los afectados, lo que impacta directamente a quienes vivimos y trabajamos aquí”, enfatizó. Además, Buitrón advirtió que la reducción de un carril en la calle Benalcázar podría aumentar los tiempos de traslado, afectando a residentes, turistas y comerciantes por igual.

Otro aspecto que genera preocupación es el impacto en la movilidad del centro. “La congestión vehicular ya es un problema serio. Reducir un carril en una vía tan importante como Benalcázar solo agravará la situación”, destacó Buitrón. También cuestionó la viabilidad de las alternativas propuestas, como desviar el tráfico por la avenida Mariscal Sucre, señalando que estas no son prácticas para quienes deben desplazarse diariamente por el centro por motivos de seguridad.

A pesar de las críticas, algunos sectores apoyan las medidas del Municipio, argumentando que estas mejoras son esenciales para atraer más turistas y revitalizar la zona. No obstante, la intervención ha generado un debate entre quienes valoran la protección del patrimonio y aquellos que priorizan la comodidad y seguridad de los peatones.

El proyecto, que cuenta con una inversión cercana a los $600,000, se espera que finalice en la primera semana de noviembre. Sin embargo, estas doce manzanas representan solo una parte del centro histórico. Zonas cercanas como El Tejar y La Marín, ubicadas a pocas cuadras, presentan realidades muy diferentes a las que las autoridades han soñado.

Las calles Chile y Pichincha están invadidas por vendedores ambulantes, y el desorden es evidente. Además, la queja de los ciudadanos por asaltos y robos se ha vuelto común, evidenciando la necesidad de un enfoque integral para abordar los problemas del centro histórico más allá de las obras de intervención.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *