La reciente restricción de movilidad decretada por el Gobierno de Ecuador generó inquietud entre la ciudadanía. Tras un apagón programado que tuvo lugar el 18 de septiembre, el Ejecutivo impuso un toque de queda en seis provincias: Guayas, Manabí, Los Ríos, El Oro, Santa Elena y Orellana, así como en el cantón Camilo Ponce Enríquez, en Azuay. Este toque de queda estuvo vigente entre las 22:00 y las 06:00 del día siguiente.
Aunque esta medida ya ha finalizado, muchos se preguntan si se repetirá durante los cortes de luz programados para la próxima semana, entre el lunes 23 y el jueves 26 de septiembre, también en el mismo horario de 22:00 a 06:00. Hasta el momento, el Gobierno no ha confirmado si se aplicará nuevamente el toque de queda ni si se extenderá a otras regiones.
La decisión de implementar esta restricción de movilidad se basó en el alto índice delictivo de las áreas afectadas. Los apagones, considerados necesarios, responden a una severa sequía que el Gobierno ha calificado como la más grave de las últimas seis décadas.
Durante la noche del 18 y la madrugada del 19 de septiembre, la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec) llevó a cabo trabajos preventivos y de mantenimiento en quince subestaciones a lo largo del país. Estos trabajos, realizados de forma simultánea durante periodos de tres a cuatro horas, buscan asegurar la confiabilidad del sistema eléctrico nacional.
En términos de seguridad, tanto militares como policías patrullaron las calles durante este periodo. En Guayaquil, la Armada del Ecuador implementó controles en zonas conflictivas, como el Guasmo y la isla Trinitaria, mientras que la Policía se encargó de resguardar el centro y el norte de la ciudad.
La incertidumbre sobre la continuación del toque de queda y la posibilidad de nuevas restricciones en la movilidad mantiene a la población en alerta. El futuro de estas medidas depende de la evaluación del Ejecutivo y de las condiciones de seguridad en las provincias afectadas.

