Este viernes, el Gobierno de Perú declaró el estado de emergencia en 32 distritos de tres provincias de la región norteña de Lambayeque debido a un «peligro inminente de déficit hídrico». Esta medida, publicada en el diario oficial El Peruano, tiene una vigencia de 60 días y permitirá implementar acciones excepcionales e inmediatas para mitigar el riesgo de la escasez de agua en la zona, así como iniciar procesos de rehabilitación y respuesta ante la crisis.
Según el decreto, la emergencia se dictó luego de que el gobierno regional de Lambayeque solicitara la intervención del Instituto Nacional de Defensa Civil (Indeci), que determinó que el déficit hídrico representa una amenaza significativa para la salud de las personas, la agricultura y la ganadería en la región, entre otros sectores. Las autoridades subrayaron que la capacidad de respuesta local ha quedado completamente sobrepasada por la magnitud de la crisis, lo que justifica la acción del Ejecutivo Nacional para intervenir con recursos y asistencia técnica.
El decreto ordena que las autoridades regionales y locales implementen las medidas necesarias en coordinación con la Defensa Civil, además de colaborar con los ministerios y entidades públicas y privadas pertinentes. Entre las acciones que se tomarán se encuentran la gestión del agua y el monitoreo de las condiciones de los recursos hídricos en la región para evitar mayores perjuicios.
Los distritos afectados abarcan diversas zonas de las provincias de Chiclayo, Ferreñafe y Lambayeque, entre ellos Cayaltí, Chiclayo, Tumán, La Victoria, Oyotún, Pimentel, Olmos y Mochumí. Las autoridades han identificado que, debido a la sequía y la falta de lluvias en la región, la situación podría empeorar en los próximos días si no se toman medidas urgentes.
En la publicación del decreto, la presidenta Dina Boluarte, el primer ministro Gustavo Adrianzén y los ministros responsables de sectores clave, como Salud, Educación, Desarrollo Agrario y Riego, Vivienda, Defensa y Producción, suscribieron la medida. Todos ellos reconocieron la gravedad del déficit hídrico y se comprometieron a trabajar de manera conjunta para mitigar los impactos de la crisis.
La emergencia hídrica en Lambayeque refleja los crecientes desafíos del país en términos de gestión de recursos naturales, especialmente el agua, que es vital para la vida humana, el desarrollo agrícola y el bienestar de las comunidades rurales. Este tipo de medidas excepcionales buscan no solo gestionar la emergencia inmediata, sino también fortalecer la capacidad de adaptación de las comunidades ante futuros riesgos climáticos, como las sequías prolongadas.
El gobierno ha destacado la importancia de la solidaridad nacional e internacional para garantizar que se cuente con los recursos suficientes para hacer frente a los efectos adversos de la sequía, que afecta tanto a la población como a los ecosistemas locales. La crisis actual pone en evidencia la necesidad urgente de mejorar la gestión hídrica en Perú, especialmente en regiones vulnerables a la escasez de agua.

