Pánico en Guayaquil: Trabajadores y transeúntes viven momentos de terror durante balacera en las afueras de un centro comercial

GUAYAQUIL

Una mañana de terror vivieron trabajadores y transeúntes en las afueras de un centro comercial en la avenida Joaquín Orrantia de Guayaquil el pasado jueves 6 de marzo. La causa fue una balacera que se desató durante un asalto armado a un blindado que circulaba por la zona. El incidente dejó varios heridos, incluyendo dos guardias de seguridad.

Según las autoridades, cuatro delincuentes fueron los responsables del asalto al vehículo blindado, que estaba estacionado en los exteriores del centro comercial. Los asaltantes se desplazaban inicialmente en un vehículo todoterreno gris y, tras robar el blindado, cambiaron de transporte al subirse a un taxi. La persecución no se hizo esperar, y los delincuentes fueron seguidos por el blindado hasta que se bajaron del taxi y abordaron otro automóvil.

La ráfaga de disparos fue el detonante del pánico generalizado en el área. Muchos trabajadores y transeúntes, al escuchar los disparos, reaccionaron de inmediato para ponerse a salvo. Entre ellos, varios empleados de una construcción cercana relataron cómo se tiraron al suelo para protegerse.

Testimonios de pánico y angustia

Uno de los obreros de la construcción comentó: “Nos botamos al piso porque primero escuchamos el chillido de las llantas al frenar, luego un choque y finalmente, las balas. Nos asustamos, corrimos hacia la parte de atrás hasta que se dejó de escuchar disparos”. Según él, el enfrentamiento duró apenas un minuto, pero fue suficiente para generar un gran miedo en la zona.

Dos mujeres, que salían de un centro estético, también vivieron momentos de gran angustia cuando comenzaron a escuchar los disparos. “Corrimos, no sabíamos qué hacer, pensamos que nos iba a caer una bala, estábamos a metros de ellos”, relató una de las mujeres, visiblemente afectada por la experiencia.

Otros transeúntes, como los que estaban esperando un taxi, buscaron refugio en los locales cercanos. “Nos metimos al restaurante porque queríamos estar dentro de algo, estábamos muy asustados”, dijo un hombre que también se encontraba en el lugar.

La respuesta de las autoridades y la inseguridad en la zona

Mientras tanto, la Policía de Guayaquil se encontraba trabajando en el área, realizando las correspondientes pericias y recopilando evidencias. Los casquillos de bala fueron encontrados cerca de una entidad financiera, lo que permitió determinar la ubicación de la balacera. Como medida de seguridad, las autoridades acordonaron la zona y bloquearon varias vías de acceso, incluyendo las de la Avenida de las Américas y Juan Tanca Marengo, mientras se realizaba la inspección.

Los oficiales de la Agencia de Tránsito y Movilidad (ATM) también fueron desplegados para guiar a los conductores, ya que el tráfico se vio afectado por el cierre temporal de las calles.

Un trabajador de un hotel cercano compartió sus impresiones sobre el suceso: “Uno piensa que esta es una zona residencial y comercial, que nunca va a pasar algo así. Pero hoy, nos damos cuenta de que ya no hay ningún lugar seguro”.

Balance del suceso

El asalto al blindado dejó una fuerte huella de miedo y desconfianza en los residentes y comerciantes de la zona. Aunque aún no se han dado detalles oficiales sobre el monto del robo, el hecho ha reavivado las preocupaciones sobre la inseguridad en varias áreas de Guayaquil.

Hasta el mediodía del jueves, los uniformados continuaban con las investigaciones y el análisis de los indicios dejados por los delincuentes. A pesar de los esfuerzos por controlar la situación, la sensación de vulnerabilidad sigue prevaleciendo entre los ciudadanos que viven y trabajan en zonas como la avenida Joaquín Orrantia, conocida por ser una de las áreas más transitadas de la ciudad.

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