La violencia no da tregua en Guayaquil. La tarde del sábado 24 de mayo, un brutal ataque armado dejó tres personas muertas —una madre y sus dos hijas— y un herido, en el sector de Pascuales, al norte de la ciudad. El hecho ha conmocionado a la comunidad y refleja la creciente inseguridad que se vive en esta zona urbana de alta conflictividad.
El ataque armado dentro de una vivienda familiar
De acuerdo con la información preliminar de la Policía Nacional, varios sujetos fuertemente armados ingresaron sin previo aviso a una vivienda en Pascuales y dispararon múltiples veces contra los ocupantes. La escena fue descrita por testigos como un “ataque directo y premeditado”.
Producto del violento tiroteo, la mujer y sus dos hijas fallecieron en el lugar. Otro miembro de la familia resultó gravemente herido y fue trasladado de inmediato a una casa de salud cercana, donde se encuentra bajo vigilancia médica.
Investigación en curso y posibles vínculos criminales
Las unidades especializadas de la Policía se desplegaron en el sitio del crimen para levantar indicios y abrir una investigación formal. Aunque aún no se han revelado los nombres de las víctimas ni de los posibles atacantes, fuentes cercanas a la investigación no descartan que el hecho esté relacionado con disputas entre bandas delictivas que operan en el sector.
“Estamos recopilando testimonios y revisando cámaras de seguridad para identificar a los responsables. No vamos a permitir que este tipo de hechos queden impunes”, aseguró un vocero policial.
Una ciudad golpeada por la violencia
Este triple asesinato se suma a una serie de hechos violentos que han tenido lugar en Guayaquil durante las últimas semanas. Pascuales, en particular, ha sido identificado como uno de los sectores más afectados por el accionar de grupos armados vinculados al narcotráfico y al crimen organizado.
Según cifras del Observatorio de Seguridad Ciudadana, Guayaquil registra uno de los índices más altos de homicidios en el país, con más de 1.100 muertes violentas en lo que va del año, muchas de ellas atribuidas a conflictos entre bandas.
Las autoridades han reforzado los patrullajes en la zona, pero los moradores exigen acciones más contundentes. “Vivimos con miedo todos los días. Aquí nadie está seguro”, comentó una vecina que prefirió mantener el anonimato.
