Crece la inseguridad en Urbanor y Urdenor: vecinos prefieren cerrar negocios tras ola de secuestros y asaltos

SEGURIDAD

En las calles de Urbanor y Urdenor, dos sectores que conectan con la avenida Las Aguas en Guayaquil, la inseguridad se ha convertido en la principal preocupación de comerciantes y residentes. La mañana del miércoles 4 de junio, Fátima, una mujer mayor que atiende una tienda de artículos varios, se encontraba observando desde detrás de las rejas de su negocio el tránsito de vehículos, mientras sentía una creciente inquietud por la situación que atraviesan estos barrios.

Su esposo también comparte la preocupación y, en una conversación cargada de ansiedad, le comentó que preferiría cerrar el negocio que apenas les permite cubrir los gastos básicos del hogar. “¿Qué más se puede hacer? Esto apenas da para el diario, el agua, la luz, y las medicinas. Al final, habrá que comerse un arroz con huevo”, expresó con resignación Fátima.

Esta inquietud no es aislada. La violencia ha ido en aumento, y el martes anterior, delincuentes raptaron a una persona desde una tienda en Urdenor 2 y repitieron el hecho en otro comercio ubicado en Urbanor. Estos incidentes elevan el nivel de alarma entre los vecinos, quienes temen que los asaltos se conviertan en secuestros, afectando no solo la economía local, sino la seguridad y tranquilidad de toda la comunidad.

El temor es palpable en cada calle y local. Comerciantes y residentes coinciden en que la frecuencia de estos crímenes ha desbordado la capacidad de respuesta de las autoridades locales, quienes enfrentan el desafío de restablecer el orden y garantizar la protección ciudadana en estos sectores.

La comunidad ha empezado a organizarse para exigir mayor vigilancia y la implementación de medidas urgentes de seguridad. Sin embargo, la sensación generalizada es que, mientras las autoridades no actúen con contundencia, muchos emprendedores preferirán cerrar sus puertas antes que continuar expuestos a estos riesgos.

En palabras de un vecino que prefirió el anonimato, “vivir así no es vida, uno tiene que cuidar su negocio, pero también su familia. Esto no puede seguir así”.

Los residentes de Urbanor y Urdenor claman por acciones inmediatas para frenar la ola delictiva que pone en jaque la estabilidad social y económica de la zona. Mientras tanto, las historias de quienes han sufrido robos y secuestros crecen, al igual que la preocupación por el futuro de estos barrios.

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