La extracción ilegal de combustible en la frontera norte de Ecuador sigue siendo un problema grave que afecta la seguridad y la economía de las provincias de Esmeraldas y Santo Domingo. Las mafias operan sin control, moviendo miles de galones de combustible de manera clandestina, a menudo a través de perforaciones ilegales en las tuberías del Sistema de Oleoductos (SOTE) y mediante embarques en embarcaciones pesqueras.
Perforaciones en el poliducto
Las autoridades han reportado múltiples incidentes de perforaciones ilegales en las tuberías del SOTE, utilizadas para el transporte de hidrocarburos. Entre septiembre y noviembre de este año, se han registrado varias intervenciones clandestinas en las tuberías que van desde Quinindé hasta Santo Domingo. Estos ilícitos son perpetrados principalmente en horas de la noche o madrugada por individuos con conocimientos técnicos sobre la extracción de hidrocarburos.
Un caso reciente ocurrió el lunes de esta semana, cuando las Fuerzas Armadas hallaron un camión tipo tráiler cargado con 9.500 galones de gasolina en la parroquia Cube, en el cantón Quinindé, Esmeraldas. Además, encontraron materiales como mangueras de alta presión y válvulas que son utilizadas para la extracción ilegal del combustible, así como una perforación en el poliducto. El martes 15 de octubre, otro derrame de diésel alarmó a los habitantes de la zona de La Concordia, también producto de una perforación clandestina.
En septiembre, un incidente similar ocurrió en el cantón Santo Domingo, en la provincia Tsáchila, donde se encontró un tanquero con 5.000 galones de gasolina, junto con equipos de perforación y mangueras de alta presión. Según un oficial militar, este tipo de actividades ilegales se llevan a cabo por grupos organizados que operan con un alto nivel de especialización en el manejo de hidrocarburos.
El contrabando por mar
Además de las perforaciones en las tuberías, el contrabando de combustible también se lleva a cabo mediante embarcaciones tipo pesquera que transportan grandes cantidades de gasolina hacia la frontera binacional con Colombia. Estas lanchas suelen cargar hasta 100 tanques de 55 galones cada uno, sin guías de transporte, lo que agrava el problema de la ilegalidad en la región.
Las principales rutas de embarque se localizan en las provincias de Esmeraldas y Santo Domingo, particularmente en los cantones de Rioverde y Eloy Alfaro. Según la Unidad de Delitos Hidrocarburíferos (Unideh) y la Fuerza de Tarea Conjunta Esmeraldas (FTCE), las operaciones de contrabando han sido detectadas y frenadas en varias ocasiones, pero el tráfico ilegal sigue siendo un desafío importante.
Milton Rodríguez, excomandante de la FTCE, reportó que se han encontrado precursores químicos y combustible en laboratorios de refinación de cocaína en la frontera, los cuales son adquiridos por grupos armados colombianos para continuar con sus actividades ilícitas. Entre junio de 2022 y junio de 2023, las operaciones de la FTCE lograron incautar alrededor de 70.090 galones de combustible y retener 86 embarcaciones utilizadas para el contrabando.
Reacciones y medidas de control
Para contrarrestar esta situación, la Unideh ha implementado medidas como la reducción de los cupos de combustible para los pescadores locales, lo que ha generado descontento en el sector. Ovidio Quiñónez, dirigente de los pescadores, ha expresado su preocupación por las restricciones impuestas, pero también reconoce la necesidad de controlar el contrabando que afecta tanto a la economía local como a la seguridad del país.
El contrabando de combustible no solo afecta a la economía local, sino que también pone en riesgo la integridad de las comunidades cercanas a los puntos de extracción. Las autoridades continúan trabajando para frenar este delito, pero la falta de recursos y la complicidad de ciertos grupos criminales dificultan la plena efectividad de las operaciones. Las perforaciones ilegales, el contrabando marítimo y la conexión con actividades ilícitas como la minería y el narcotráfico siguen siendo un problema persistente en la región fronteriza.
