La colada morada, más viva que nunca: jóvenes impulsan el consumo de la bebida tradicional ecuatoriana
La colada morada, bebida emblemática del Día de los Difuntos, continúa siendo un símbolo de identidad y unión familiar en Ecuador. De acuerdo con un estudio de la agencia de investigación Eureknow, el 87% de los ecuatorianos consume o prepara esta bebida para conectarse con sus raíces culturales y mantener el vínculo con los seres queridos que ya no están.
Durante los últimos días de octubre, la oferta de colada morada se multiplica en panaderías, cafeterías y restaurantes de Guayaquil. En locales como la Panadería Nacional, ubicada en las calles Rumichaca y Lorenzo de Garaycoa, la producción comienza a las 06:30 y se extiende hasta el mediodía. En esta temporada, elaboran hasta 90 litros diarios, el triple de lo que se producía antes de la pandemia.
“Elaborarla es laborioso, pero la tradición se mantiene firme”, expresó Víctor Tamayo, propietario del local, quien destacó que el consumo ha crecido especialmente entre jóvenes de 18 a 34 años. “Ahora los muchachos también se llevan litros para sus familias; ya no es solo la costumbre de los adultos”, agregó.
Tradición que se adapta y crece
El estudio de Eureknow también reveló que 7 de cada 10 ecuatorianos adquieren la colada morada para compartirla, no para consumirla en solitario. Además, el 52% de los hogares de nivel medio-alto prefiere comprar versiones listas o artesanales que incluyan una historia familiar detrás del producto.
En el centro de Guayaquil, Elizabeth Santos, administradora del local Colada Morada, prepara la bebida durante todo el año. “Difícilmente muere la tradición”, afirmó. En su negocio, la demanda se multiplica desde octubre, cuando pasan de preparar una olla de 100 litros diarios a seis ollas para atender los pedidos mayoristas de empresas.
Santos indicó que, aunque los precios de insumos como el mortiño y la harina morada se han elevado por los recientes conflictos sociales en la Sierra, el interés de los consumidores jóvenes ha compensado esa baja general en ventas. “Antes, solo 2 de cada 10 clientes eran jóvenes. Ahora son 6 de cada 10. Muchos llegan por videos de redes sociales o proyectos escolares, y terminan volviendo por gusto propio”, señaló.
La tradición se fortalece con las nuevas generaciones
El fenómeno también se observa en locales como La Spiga, en la ciudadela Entre Ríos. Su propietaria, Elisa León, explicó que el flujo de nuevos clientes se ha duplicado: “Cada vez vienen más personas recomendadas y quedan muy contentas”.
Para los expertos, esta tendencia responde a una combinación de nostalgia cultural y orgullo identitario, impulsada por las redes sociales y la difusión de recetas tradicionales. La colada morada, elaborada con frutas andinas, harina morada y especias como canela, clavo y pimienta dulce, se ha convertido en un elemento de unión entre generaciones.
Tamayo, Santos y León coinciden en que el auge actual de la bebida es una señal positiva de revalorización de la cultura ecuatoriana. “Vivimos una época de influencias extranjeras, pero mantener nuestras costumbres es algo muy bonito y reconfortante”, resumió Santos.

