El exministro de Economía y Finanzas, Jorge Gallardo, presentó la tercera edición de su libro “La verdad sobre la deuda externa”, que actualiza el análisis del endeudamiento ecuatoriano hasta mayo de 2025. Esta obra, que ya contaba con ediciones en 2002 y 2011, también aborda la relación de Ecuador con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los planes de ingresar al mercado de bonos en 2026.
Gallardo destacó que el periodo iniciado con la dolarización en el año 2000 fue crucial, con un manejo ordenado de las finanzas públicas. La deuda externa en relación al PIB comenzó a reducirse, especialmente tras la reestructuración de bonos Brady y eurobonos, que permitió una reducción del 40 % de la deuda y fortaleció la economía del país. Sin embargo, en 2008 se declaró ilegal parte de los bonos emitidos hasta 2012-2030, lo que provocó una caída en sus precios internacionales, situación que el gobierno aprovechó para recomprar deuda y ahorrar 2.900 millones de dólares.
Para 2009, la deuda externa se situaba en 7.300 millones de dólares, apenas el 14 % del PIB, y con los precios del petróleo por encima de 100 dólares por barril, Ecuador contaba con recursos para financiar obras públicas y atraer inversión privada sin necesidad de endeudamiento adicional.
Entre 2009 y 2017, el país experimentó un incremento significativo de la deuda, incluyendo créditos de China, Tailandia y Rusia, así como un préstamo con Goldman Sachs respaldado por reservas de oro, lo que Gallardo calificó como “actos de deuda irresponsables”. La deuda pública pasó de 7.000 millones en 2017 a 31.500 millones de dólares, con gobiernos posteriores continuando la tendencia debido a la baja liquidez interna y altos intereses bancarios.
El acceso a programas con el FMI, como los SAF, permitió ordenar la economía mediante reformas fiscales y monetarias, además de medidas como la eliminación gradual de subsidios a combustibles. Estos programas también fortalecieron la independencia del Banco Central y el manejo responsable de las reservas internacionales.
Actualmente, la deuda externa de Ecuador asciende a 49.000 millones de dólares, mientras que la deuda interna consolidada es de 13.000 millones y la agregada supera los 32.000 millones, incluyendo atrasos y compromisos pendientes. Solo en intereses de deuda externa, desde 1982 hasta mayo de 2025, el país ha pagado 40.000 millones de dólares, sin contar amortizaciones ni reestructuraciones.
Sobre la propuesta del gobierno de ingresar al mercado de bonos en 2026, Gallardo indicó que es viable si el riesgo país disminuye a 400 puntos básicos, lo que permitiría colocar bonos con un interés cercano al 8 %. Además, resaltó la importancia de continuar con los canjes de deuda por naturaleza, protegiendo parques y áreas ecológicas del país mientras se cumplen compromisos financieros.
De mantenerse estas medidas y con un crecimiento potencial de entre 5 % y 6 % anual del PIB, Gallardo proyecta que Ecuador podría reducir significativamente su endeudamiento en 30 años, consolidando un desarrollo económico sostenible y dejando atrás la sobrecarga de deuda pública.

