Shahar Matza, un ciudadano israelita que reside en Guayaquil desde hace 22 años, expresa la profunda preocupación que siente por la situación actual en Medio Oriente, donde se viven momentos de tensión y bombardeos constantes. Aunque su vida está establecida en esta ciudad portuaria, viaja dos veces al año a Israel para visitar a su familia y mantenerse conectado con sus raíces.
“Extraño ver a los niños correr y jugar en las calles, a las personas comprando sus alimentos o simplemente conversando en las esquinas”, comenta Matza con nostalgia. Para él, esos momentos de paz en Israel son tesoros que aprecia intensamente, ya que no son frecuentes. “Israel es un lugar hermoso. Cuando no hay guerras, es un país muy seguro, con baja delincuencia y donde los niños pueden salir sin peligro”, agrega.
La reciente escalada de violencia ha cambiado radicalmente esa realidad. Gracias a una aplicación en su teléfono móvil que le alerta sobre los bombardeos en tiempo real, Shahar vive casi en simultáneo la misma angustia que su familia en Israel. “Es una sensación muy fuerte, porque aunque estoy lejos, siento el peligro muy cerca, como si estuviera allá mismo”, dice con voz entrecortada.
Este tipo de tecnología se ha convertido en una herramienta fundamental para quienes, desde el extranjero, desean seguir la situación en su país de origen y mantenerse informados al instante. Sin embargo, también intensifica el estrés y la ansiedad de quienes tienen familiares en zonas de conflicto.
Matza recalca la importancia de la estabilidad y la seguridad para el bienestar de las familias israelíes, y sueña con un futuro en que su país pueda volver a ser ese espacio pacífico que recuerda. Mientras tanto, su experiencia en Guayaquil le ofrece un refugio y la posibilidad de compartir momentos valiosos con sus seres queridos en Ecuador.
