La inflación en mayo registró un aumento significativo del 1,03 %, impulsada principalmente por el término de las compensaciones en las facturas de luz, una medida que había estado vigente para mitigar el impacto en los hogares. Este cambio afectó directamente el bolsillo de los consumidores, que además vieron un incremento notable en los precios de la canasta básica, que aumentó en casi 10 dólares en promedio.
De acuerdo con datos oficiales, en las ciudades donde ya no se aplicaba el subsidio o rebaja en las planillas eléctricas, la inflación fue mucho menor, alcanzando apenas un 0,05 %, e incluso en algunos casos se registraron variaciones negativas de hasta -0,25 %. Esto refleja la influencia directa que tiene la eliminación de los subsidios en el índice general de precios al consumidor.
El alza en la inflación afecta no solo los costos de energía, sino también otros productos esenciales dentro de la canasta básica familiar, tales como alimentos, productos de higiene y transporte. Según el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el incremento promedio en la canasta básica alimentaria superó los 9.80 dólares, lo que representa un golpe considerable para las familias de ingresos medios y bajos.
Expertos en economía señalan que la eliminación progresiva de subsidios en servicios públicos, aunque necesaria para la estabilidad fiscal del país, debe ir acompañada de políticas sociales que protejan a los sectores más vulnerables. “Es importante buscar un equilibrio entre la sostenibilidad financiera y el bienestar de la población, especialmente en un contexto donde el poder adquisitivo ya está presionado”, explicó un economista consultado.
Además, el aumento de precios en mayo se inscribe en una tendencia global de inflación que también afecta a varias economías de América Latina, aunque en este caso local, el factor determinante ha sido la política energética y la gestión de los subsidios. El Gobierno ha anunciado que continuará con un calendario de reducción gradual de estas compensaciones, lo que podría mantener la inflación en niveles elevados durante los próximos meses.
Los consumidores han expresado preocupación por el encarecimiento de productos básicos y servicios, y algunos sectores económicos también advierten sobre el impacto en la recuperación del consumo interno, que es vital para el crecimiento económico del país.
En resumen, mayo cerró con una inflación más alta que la esperada, influenciada por el fin de los subsidios en las planillas eléctricas y el aumento de precios en la canasta básica, generando un escenario complejo para la economía familiar y la política económica nacional.

