El apagón nacional previsto para el miércoles 18 de septiembre, con una duración de ocho horas, ha generado gran inquietud en el sector de bares y restaurantes de Ecuador. La interrupción del servicio eléctrico, que ocurrirá entre las 22:00 del miércoles y las 06:00 del jueves, es parte de una serie de trabajos de mantenimiento en el sistema de transmisión y redes de distribución eléctrica. Esta situación se agrava por la reciente declaración de un toque de queda que se aplicará durante la misma noche, medida anunciada por la ministra del Interior, Mónica Palencia.
Según el Gobierno, el toque de queda, cuyo horario específico aún no ha sido revelado, tiene como objetivo reducir riesgos durante el apagón. La implementación de esta restricción nocturna obligará a bares y restaurantes a cerrar antes de lo habitual, afectando directamente a sus operaciones y generando una fuerte reacción del gremio. Diego Vivero, presidente del Gremio de Restaurantes del Ecuador, expresó su frustración con las medidas, señalando que, a pesar de haber recibido recomendaciones para adquirir generadores eléctricos, ahora se enfrentan a nuevas dificultades que amenazan su viabilidad económica.
Vivero criticó la decisión del Gobierno, destacando que muchos locales habían preparado promociones especiales para esa noche, las cuales ahora deberán ser canceladas. Además, subrayó que el toque de queda incrementa la sensación de inseguridad y afecta desproporcionadamente a un sector que ya ha enfrentado numerosos desafíos, como la pandemia y el aumento de la inseguridad.
María Cifuentes, propietaria de un bar que suele operar hasta la madrugada, también manifestó su descontento. La inversión en una planta eléctrica el año pasado, destinada a mitigar el impacto de apagones, no será suficiente para enfrentar las pérdidas derivadas del toque de queda. Cifuentes expresó preocupación por la capacidad de su negocio para cubrir costos fijos, como créditos y personal, ante la imposibilidad de operar en sus horarios normales.
Otros propietarios de establecimientos nocturnos habían tomado precauciones similares, pero el toque de queda obligará a cerrar sus puertas antes de tiempo, afectando sus actividades programadas. Los centros comerciales, cines y locales similares también deberán ajustar sus horarios, lo que generará un impacto económico significativo en múltiples sectores dependientes de la atención nocturna.
El gremio de restaurantes ha calificado la medida de desproporcionada y anticonstitucional, argumentando que restringe las libertades individuales sin una justificación adecuada. A pesar de reconocer la necesidad de mantenimiento en la red eléctrica, los empresarios piden que se reconsideren las restricciones adicionales que afectan a un sector ya golpeado por diversos desafíos.
Por su parte, el Gobierno defiende la medida como una acción necesaria para asegurar la seguridad de los ciudadanos durante el apagón. La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas estarán encargadas de implementar y supervisar las medidas para minimizar los riesgos asociados con la interrupción del servicio eléctrico.

