Un laboratorio clandestino dedicado a la fabricación y distribución de licor adulterado fue desmantelado en el sector de Chillogallo, al sur de Quito, en un operativo realizado por la Agencia Metropolitana de Control (AMC). El laboratorio operaba en la terraza de un edificio residencial y se encontraba bajo el radar de las autoridades luego de que se identificara una bodega en el barrio Martha Bucaram de Roldós, que servía como centro de distribución de estas bebidas alcohólicas ilegales.
En este operativo, la AMC confiscó más de 2.000 litros de alcohol adulterado, 600 botellas ya llenas, varios tanques y galones empleados en el proceso de destilación ilegal, además de decenas de sellos y etiquetas falsificadas. Las autoridades también incautaron botellas recicladas, que estaban listas para ser llenadas nuevamente con licor de dudosa procedencia y distribuidas en bares, tiendas y discotecas de la ciudad.
Proceso ilegal de fabricación y distribución
La fabricación de licor adulterado se llevaba a cabo con materiales reciclados, incluyendo botellas vacías que eran recolectadas de calles y basureros en distintos puntos de la ciudad. Según explicó Yesenia Cabezas, líder zonal de la AMC en el sector de Quitumbe, estos recipientes eran lavados y reutilizados para ser nuevamente llenados con alcohol etílico tratado químicamente. Una vez llenas, las botellas eran selladas con marcas falsas, sellos de seguridad y registros sanitarios suplantados, lo que les daba un aspecto legítimo para su distribución y venta.
El precio de las botellas de licor adulterado variaba entre $ 5 y $ 100, dependiendo del tipo de bebida. La venta de estos productos ilegales se realizaba en diversos puntos de Quito, y los comerciantes podían obtener grandes ganancias a costa de los riesgos para la salud pública y la seguridad de los consumidores.
Consecuencias legales y operativos de control
El operativo de la AMC no solo logró incautar una gran cantidad de licor adulterado, sino que también dejó como saldo la detención de dos personas que se encontraban operando el negocio ilegal. Los detenidos podrían enfrentar cargos por organización criminal, falsificación de documentos y por atentar contra la salud pública, debido a los peligros inherentes al consumo de licor adulterado. El propietario del establecimiento podría recibir una multa de hasta $ 3.680 por operar sin los permisos municipales necesarios.
A través de estas acciones, la AMC ha intensificado los controles sobre la producción, distribución y venta de bebidas alcohólicas en el Distrito Metropolitano de Quito, especialmente en épocas como las festividades de diciembre, cuando el consumo de alcohol aumenta considerablemente. La AMC y otras entidades de control están comprometidas en frenar la circulación de productos falsificados que pueden poner en riesgo la salud de los ciudadanos.
Prevención y control durante las festividades
La falsificación de licores no solo es un crimen contra la ley, sino que también representa una grave amenaza para la salud pública. El consumo de bebidas alcohólicas adulteradas puede ocasionar intoxicaciones, problemas de salud graves y, en algunos casos, incluso la muerte. Las autoridades de Quito han señalado que continuarán con los operativos de control en toda la ciudad para garantizar que los productos que llegan a los consumidores sean seguros y legales.

