Nuevas grabaciones de seguridad han salido a la luz y muestran el insólito escape de los ladrones que robaron joyas por un valor estimado en $100 millones del Museo del Louvre, en París. Las imágenes difundidas en redes sociales han dejado atónito al mundo, evidenciando la audacia del crimen.
En los videos, se observa a dos hombres descendiendo con calma por una plataforma elevadora acoplada a un camión robado, tras ejecutar lo que se ha calificado como uno de los golpes más osados de los últimos años. La escena resulta aún más impactante al mostrar cómo, detrás de los delincuentes, se aprecia el río Sena, mientras ellos bajan lentamente desde una ventana del segundo piso del museo.
Al llegar al suelo, los ladrones desaparecen de la vista y se dan a la fuga en scooters motorizados, según confirmaron fuentes de la policía francesa. Las imágenes fueron captadas el domingo y compartidas por medios internacionales como The Telegraph y BFMTV.
El robo se planeó con precisión: un grupo de cuatro personas estacionó un camión frente al Louvre, utilizó una grúa móvil para alcanzar una ventana del segundo piso y, con una sierra eléctrica, cortó el vidrio que protegía la entrada a la Galería de Apolo, donde se exhibían las joyas históricas.
En pocos minutos, los asaltantes lograron sustraer ocho piezas de alto valor. Sin embargo, en su apresurada huida, dejaron caer una de las joyas más emblemáticas: una corona imperial con esmeraldas y más de 1.300 diamantes perteneciente a la emperatriz Eugenia, esposa de Napoleón III.
El camión utilizado en el operativo, similar a los de mudanzas habituales en la ciudad, fue abandonado junto con las llaves, mientras que la policía recuperó un casco y un guante que podrían pertenecer a los sospechosos. Las autoridades francesas mantienen una búsqueda activa de los cuatro implicados, quienes aún no han sido identificados.
Este robo ha generado un debate internacional sobre la seguridad de los museos más icónicos del mundo, especialmente cuando se considera la facilidad con la que los delincuentes ejecutaron su plan y lograron escapar frente a la vista de transeúntes y cámaras de seguridad.
Las investigaciones continúan, y expertos en seguridad patrimonial analizan cómo un crimen de esta magnitud pudo suceder en uno de los museos más vigilados del planeta. Mientras tanto, las joyas desaparecidas representan no solo un valor económico, sino un patrimonio histórico invaluable que continúa pendiente de recuperación.

