Estos 12 países pagan a las familias por tener hijos: desde Corea del Sur hasta Estados Unidos buscan frenar la crisis demográfica

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La natalidad en crisis: gobiernos pagan por tener hijos

Cada vez nacen menos bebés en el mundo desarrollado, un fenómeno que preocupa a gobiernos de todos los continentes. Ante el declive de la natalidad y el rápido envejecimiento de la población, varios países han decidido abrir la billetera y ofrecer incentivos económicos para que las familias se animen a tener más hijos.

Según los demógrafos, la tasa de fertilidad ideal para mantener una población estable sin depender de la inmigración es de 2,1 hijos por mujer. Sin embargo, muchos países están muy por debajo de esa cifra. Factores como el costo de vida, la precariedad laboral y los cambios culturales han hecho que cada vez más personas pospongan o renuncien a la maternidad.

Un estudio reciente de la ONU, citado por Newsweek, reveló que el 39% de las personas encuestadas en 14 países señaló que las limitaciones financieras les impiden tener la cantidad de hijos que desean.

En palabras de Vladimir Putin, quien ha insistido en que “la paternidad es una felicidad”, Rusia enfrenta una “crisis demográfica” que amenaza el futuro del país. Esta preocupación es compartida por muchas otras naciones que, ante la caída de nacimientos, han decidido ofrecer dinero y beneficios fiscales a las familias.

Países que ofrecen incentivos por natalidad

1. Corea del Sur: Paga un millón de wones mensuales (unos 694 dólares) durante el primer año del bebé y 500.000 wones el segundo año. Además, otorga bonos por nacimiento y beneficios adicionales a las madres trabajadoras.

2. Polonia: Eliminó el impuesto sobre la renta para familias con dos o más hijos que ganen hasta 140.000 zlotys al año. También ofrece un pago mensual de 800 zlotys (219 dólares) por cada niño.

3. Hungría: Exonera del impuesto sobre la renta a las madres con cuatro o más hijos. Además, concede préstamos hipotecarios con condonación parcial para parejas casadas que se comprometan a tener descendencia.

4. Francia: A través de su sistema de “allocations familiales”, otorga ayudas ajustadas según los ingresos para familias con dos o más hijos. Este modelo es uno de los más antiguos de Europa.

5. Estonia: Ofrece deducciones fiscales de 1.848 euros por el segundo hijo y 3.048 euros a partir del tercero, junto con un permiso parental pagado hasta los tres años del menor.

6. Rusia: Entrega el Capital de Maternidad, una suma única que las familias pueden usar en vivienda, educación o pensiones.

7. Singapur: Da bonos en efectivo y abre una cuenta de desarrollo infantil donde el Estado iguala los aportes de los padres para cubrir gastos de cuidado y educación.

8. Italia: Implementó el “Assegno Unico e Universale”, un subsidio mensual universal que varía según los ingresos familiares y el número de hijos.

9. Turquía: Declaró 2025 como el “Año de la Familia” y entrega 5.000 liras turcas (120 dólares) por el primer hijo, con pagos adicionales por los siguientes.

10. Japón: Amplió su subsidio infantil y redujo los costos asociados al parto y la educación mediante el “Plan de Aceleración”, que busca facilitar la formación de familias jóvenes.

11. Vietnam: Eliminó su política de “dos hijos” en 2025 y comenzó a ofrecer recompensas económicas locales para fomentar la natalidad.

12. Estados Unidos: Aunque no cuenta con un programa nacional formal, la administración Trump planteó la creación de “Cuentas Trump”, con una inversión inicial de 1.000 dólares por bebé nacido, además de un bono de 5.000 dólares como incentivo familiar. El vicepresidente JD Vance ha expresado su deseo de ver “más bebés en Estados Unidos” como parte de una estrategia de fortalecimiento demográfico.

Una inversión en el futuro

Estas políticas reflejan la creciente preocupación de los gobiernos ante el desequilibrio poblacional. Menos niños hoy significan menos trabajadores mañana, y eso implica desafíos para los sistemas de pensiones, salud y economía en general.

La tendencia apunta a que más países se sumen a esta estrategia, viendo la natalidad no solo como una cuestión personal, sino como una inversión social y económica a largo plazo.

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