En un incidente que sacudió el transporte aéreo ruso, la aerolínea Aeroflot canceló más de 40 vuelos nacionales e internacionales este lunes 28 de julio de 2025 debido a una falla crítica en sus sistemas informáticos. La empresa describió inicialmente el hecho como un “fallo técnico”, sin entrar en detalles sobre la magnitud del incidente.
Pocas horas después, los grupos de hackers Silent Crow y Cyberpartizany BY se atribuyeron la autoría del ataque a través de Telegram. Afirmaron haber ejecutado una ofensiva planificada durante un año, con el objetivo de desmantelar completamente la infraestructura digital interna de Aeroflot. Según su comunicado, lograron inutilizar más de 7 000 servidores, además de tomar control de equipos personales pertenecientes a empleados y directivos de la aerolínea.
El ciberataque impactó directamente al aeropuerto Sheremetyevo de Moscú, principal centro de operaciones de Aeroflot, generando largas filas, cancelaciones masivas y desinformación entre los pasajeros. La aerolínea pidió a los afectados abandonar la terminal y recuperar su equipaje, a la vez que ofreció reembolsos o reprogramación de vuelos dentro de los 10 días siguientes.
Ante la magnitud del evento, la Fiscalía General de Rusia abrió una investigación penal por acceso ilegal a sistemas informáticos. El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, calificó la situación como “preocupante” y subrayó que la amenaza cibernética contra servicios críticos sigue siendo una realidad latente.
Aeroflot también confirmó que sus centros de venta de boletos en el aeropuerto se encontraban inoperativos, y que todos los trámites de reembolso o cambio debían gestionarse únicamente por vía telefónica o en línea. A esto se suma una nueva advertencia por parte de los atacantes: podrían divulgar la información personal de todos los pasajeros que han volado alguna vez con la aerolínea. Según sus propias estimaciones, los daños causados podrían alcanzar decenas de millones de dólares.
Este nuevo episodio se enmarca dentro del contexto del conflicto entre Rusia y Ucrania, en el que los ciberataques se han convertido en una herramienta de guerra no convencional. Silent Crow y Cyberpartizany BY han sido vinculados anteriormente con operaciones de sabotaje informático en apoyo a causas ucranianas y bielorrusas.

