Las autoridades francesas investigan si el violento atropello ocurrido este miércoles en la Isla de Olerón, al oeste de Francia, podría estar vinculado con un acto de terrorismo. El ataque, perpetrado de manera deliberada por un hombre que arrolló a cinco personas, dejó a dos víctimas en estado crítico y a tres con heridas leves.
Según las primeras informaciones, el sospechoso, identificado como Jacques G., de 35 años, residente en la localidad de La Cotinière, fue detenido tras una persecución que se extendió por unos 35 minutos. Durante su captura, el hombre habría gritado “Allahu Akbar” (“Dios es grande”), lo que llevó a las autoridades a no descartar la hipótesis de un acto de inspiración extremista.
El ministro del Interior francés, Laurent Nuñez, explicó desde el lugar de los hechos que, aunque el individuo tiene antecedentes por delitos comunes, no figuraba en registros de radicalización religiosa. “Hay un cierto número de elementos que se están analizando. La investigación está en manos de la Fiscalía de La Rochelle, pero un fiscal antiterrorista participa como observador”, declaró el ministro a la prensa.
Las víctimas del atropello incluyen a una joven de 22 años en estado muy grave y a otras cuatro personas con lesiones de diversa consideración. Además, varios transeúntes resultaron emocionalmente afectados al presenciar el violento suceso.
El ataque se produjo alrededor de las 09:00 hora local (08:00 GMT), cuando el sospechoso condujo por distintas calles de la isla embistiendo a peatones y ciclistas. De acuerdo con testigos, el conductor parecía actuar con plena intención de causar daño.
El alcalde de Saint-Pierre d’Oléron, Christophe Sueur, detalló que el sospechoso era conocido por las autoridades locales por su comportamiento errático, relacionado con el consumo de alcohol y drogas. “No era alguien desconocido para nosotros, pero nunca se le vinculó con movimientos extremistas”, señaló.
Durante su arresto, el hombre se resistió a la intervención policial e incendió su vehículo, dentro del cual transportaba una bombona de gas, lo que incrementó la preocupación de las autoridades sobre sus posibles intenciones.
Aunque aún no se ha confirmado un móvil terrorista, las autoridades mantienen abiertas todas las líneas de investigación. “Será la Justicia la que determine si este hecho tiene o no naturaleza terrorista”, insistió Nuñez, subrayando que se trabaja en coordinación con las fuerzas de seguridad para esclarecer los motivos detrás de este violento episodio.
El suceso ha conmocionado a la población de la Isla de Olerón, un destino turístico tranquilo, donde los habitantes expresan su desconcierto y temor ante un acto que rompe con la rutina pacífica de la región.

