Con una declaración firme —“hay que castigar la corrupción, venga de donde venga”— el asambleísta Ferdinan Álvarez, actual presidente de la Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional del Ecuador, marca un nuevo rumbo para uno de los órganos más importantes del control político del país.
El legislador, perteneciente al bloque oficialista Acción Democrática Nacional (ADN), asumió el liderazgo de esta comisión tras un periodo marcado por el liderazgo del correísmo, que estuvo caracterizado por enfrentamientos y escasa efectividad.
Una comisión bajo la lupa y en transición compleja
Álvarez, quien también es coordinador alterno de su bancada, describió en entrevista con este medio las dificultades encontradas al recibir la comisión. Señaló que la transición desde la anterior administración no fue sencilla y que recibió un cúmulo de casos sin resolver, algunos de ellos sensibles y de alto impacto público.
“Recibimos una comisión fragmentada, con una agenda desordenada y una percepción negativa por parte de la ciudadanía. Nuestro objetivo es revertir eso con acciones concretas, sin titubeos y con resultados”, enfatizó.
Compromiso con la transparencia y el control político
Álvarez asegura que uno de sus principales compromisos es ejercer control político con total independencia, incluso si los procesos comprometen a miembros del Gobierno. “No podemos permitir que la Comisión de Fiscalización pierda su razón de ser. No seremos cómplices del encubrimiento”, subrayó.
Asimismo, explicó que su hoja de ruta incluye la priorización de casos relevantes, la depuración de procesos inconclusos y la implementación de criterios técnicos para abrir o cerrar investigaciones.
Credibilidad como eje central
El legislador sostiene que recuperar la credibilidad de la comisión es clave para garantizar que la ciudadanía confíe nuevamente en las instituciones. «La transparencia no es negociable. Si queremos que la política se limpie, tenemos que empezar por casa», sentenció Álvarez.
Para ello, trabajará con un equipo técnico reforzado y pedirá colaboración directa de organismos de control como la Contraloría y la Fiscalía, a fin de dar seguimiento eficaz a los informes que emanan de la Asamblea.
Un mensaje al país
Ferdinan Álvarez envía un mensaje claro: la Comisión de Fiscalización no será una herramienta de persecución política, pero tampoco un espacio de protección para corruptos. “Si un funcionario ha fallado, deberá asumir las consecuencias, sin importar su militancia o cargo. Esa es nuestra responsabilidad”, concluyó.
