Expertos advierten: beber agua en botellas plásticas podría equivaler a consumir una tarjeta de crédito cada semana

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Una nueva advertencia científica está generando preocupación entre consumidores y expertos en salud: beber agua embotellada en envases plásticos podría exponer al organismo a una cantidad alarmante de microplásticos. El infectólogo italiano Matteo Bassetti, del Hospital San Martino de Génova, alertó que el uso continuo de botellas plásticas puede provocar efectos dañinos en la salud a largo plazo.

“Corremos el riesgo de beber, cada semana, una cantidad de microplásticos equivalente al peso de una tarjeta de crédito”, advirtió el especialista en declaraciones citadas por el medio AS. La afirmación, impactante por su magnitud, busca llamar la atención sobre un problema silencioso: la liberación de partículas plásticas en el agua debido al calor, al almacenamiento inadecuado y al tiempo prolongado que las botellas permanecen sin abrir.

Bassetti explicó que muchas botellas de agua embotellada se almacenan “en patios al sol”, donde el plástico alcanza altas temperaturas, lo que facilita que las micropartículas se filtren hacia el interior del líquido. Según el experto, estas botellas pueden conservarse “entre uno y cinco años” antes de ser consumidas, periodo suficiente para que el plástico se degrade y contamine el contenido.

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Viena y citado por El Universo respalda esta preocupación: los seres humanos podrían estar ingiriendo hasta cinco gramos de microplásticos por semana, el equivalente a una tarjeta de crédito. Los hallazgos sugieren que estas partículas ya se encuentran en alimentos, bebidas e incluso en el aire que respiramos.

A ello se suma un informe publicado en el Journal of Hazardous Materials, difundido por Comunidad Biológica, que señala que quienes consumen agua embotellada podrían ingerir hasta 90.000 partículas plásticas adicionales al año en comparación con las personas que beben agua de grifo.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) define los microplásticos como partículas menores de 5 milímetros compuestas de polímeros y aditivos potencialmente tóxicos. Estas diminutas partículas pueden atravesar barreras biológicas y acumularse en órganos humanos, generando inflamación y alteraciones metabólicas.

El doctor William Arias, otro especialista que ha abordado el tema en redes sociales, advirtió que la presencia de microplásticos en el cuerpo se ha vinculado con enfermedades como obesidad, disfunción tiroidea, diabetes, riesgo de infarto e incluso cáncer. “Estas partículas se acumulan lentamente y pueden alterar funciones vitales del organismo”, sostiene el médico.

Ante esta evidencia, Bassetti recomienda optar por envases de vidrio, que no liberan micropartículas ni modifican la composición del agua. “Si podemos elegir, elijamos siempre el vidrio. Es más seguro y no inflama el organismo”, subrayó el infectólogo.

Los expertos coinciden en que el problema no radica únicamente en el tipo de recipiente, sino también en la falta de conciencia del consumidor sobre los efectos acumulativos de los microplásticos. Por ello, insisten en la necesidad de tomar decisiones informadas y reducir el uso de plásticos de un solo uso.

El debate sobre los riesgos de los microplásticos sigue abierto, pero la evidencia científica es cada vez más clara: beber de botellas plásticas no es tan inocuo como parece y podría tener un impacto directo en la salud humana.

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