Durante años, los suplementos de melatonina se han considerado una opción segura para tratar el insomnio o los trastornos del sueño asociados con el jet lag. Sin embargo, una reciente investigación científica pone en duda esa percepción, advirtiendo que su consumo prolongado podría representar un riesgo grave para la salud.
De acuerdo con un estudio citado por el portal especializado Earth.com, las personas que toman melatonina durante un año o más presentan un 90 % más de probabilidades de sufrir insuficiencia cardíaca y una mayor tasa de mortalidad por cualquier causa en los cinco años posteriores al inicio del tratamiento, en comparación con quienes no consumen el suplemento.
La melatonina es una hormona natural producida por la glándula pineal, cuya función principal es regular el ciclo de sueño y vigilia. Su producción aumenta durante la noche y disminuye con la luz del día. Las versiones sintéticas de esta hormona se comercializan ampliamente en Estados Unidos sin necesidad de receta médica, lo que ha llevado a un uso extendido —y, en muchos casos, excesivo— entre quienes buscan soluciones rápidas para dormir.
El estudio, que analizó los registros médicos de más de 130.000 adultos diagnosticados con insomnio crónico, permitió comparar los efectos de la melatonina con los de pacientes que nunca la habían utilizado. Los resultados, según los autores, son preocupantes.
“El uso prolongado de suplementos de melatonina podría no ser tan inocuo como se piensa. Si nuestros hallazgos se confirman, los médicos deberán reconsiderar cómo aconsejan a sus pacientes sobre las ayudas para dormir”, explicó Ekenedilichukwu Nnadi, médico residente y autor principal del estudio.
Por su parte, Marie-Pierre St-Onge, profesora de medicina nutricional en el Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia, expresó su sorpresa ante la práctica extendida de recetar o recomendar melatonina por largos periodos: “Me asombra que los pacientes la usen durante más de 365 días, ya que la melatonina, al menos en Estados Unidos, no está aprobada para tratar el insomnio de forma crónica”.
Aunque los hallazgos no establecen una relación causal directa, los investigadores subrayan que los resultados son motivo de preocupación y llaman a realizar ensayos clínicos más rigurosos para evaluar la seguridad del consumo prolongado de este suplemento.
La Clínica Mayo también advierte que la melatonina es segura únicamente para usos a corto plazo, y recomienda precaución en su administración prolongada, especialmente en adultos mayores o personas con enfermedades cardiovasculares.
La popularidad de la melatonina se ha incrementado en la última década debido a su carácter “natural” y a la idea de que no genera dependencia. No obstante, los científicos alertan que su uso indiscriminado y sin control médico podría alterar los ritmos circadianos, afectar la función hormonal e incluso aumentar el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares.
Los especialistas insisten en que, antes de recurrir a suplementos, los pacientes deben consultar a un médico o especialista del sueño y adoptar medidas no farmacológicas, como mantener horarios regulares, reducir la exposición a pantallas y evitar estimulantes antes de dormir.
Este estudio abre un nuevo debate sobre la seguridad de los suplementos para dormir y plantea la necesidad de revisar las pautas de consumo de la melatonina, una sustancia que, pese a su origen natural, podría tener consecuencias graves cuando se usa de manera prolongada.

