No es cierto que Ecuador solo hoy exporta futbolistas. En la década de 1940, al menos 30 jugadores ecuatorianos destacaron en clubes importantes de Sudamérica. Entre ellos, Enrique “Maestro” Raymondi, José “Achocha” Arosemena y Manuel Arenas se consagraron como figuras inolvidables del fútbol guayaquileño.
Raymondi, delantero talentoso, y Arosemena, arquero de gran reflejo, fueron protagonistas de un partido histórico el 28 de julio de 1940, cuando Panamá SC recibió al Green Cross de Chile en el viejo Estadio Guayaquil. Ante un lleno total, Arosemena brilló con atajadas espectaculares, incluyendo bloqueos a quemarropa que dejaron al público sorprendido y aplaudiéndolo de pie. Su actuación fue clave para que Panamá SC venciera 3-1 a los chilenos, consolidando su reputación como uno de los mejores arqueros de la época.
Ese mismo día, Raymondi demostró su habilidad como goleador. Desde los primeros minutos puso en ventaja a su equipo con un gol rasante tras superar a la defensa chilena. Posteriormente, colaboró en la ofensiva junto a Arenas, quien ingresó al campo a los 60 minutos y realizó habilitaciones precisas que permitieron a Raymondi anotar dos goles más, cerrando una actuación brillante. La prensa de la época, como el diario El Telégrafo, destacó que “Arosemena se consagró como bueno entre los buenos y hizo vibrar el estadio con cada una de sus atajadas”.
Manuel Arenas, también delantero destacado, completó la trilogía de figuras del partido. Con filigranas y visión de juego, habilitó a sus compañeros y contribuyó a la contundente victoria del equipo porteño. Estos tres jugadores simbolizan la época dorada del fútbol guayaquileño, cuando clubes como Panamá SC y 9 de Octubre mostraban un nivel competitivo que trascendió las fronteras nacionales.
Otros jugadores de aquella generación también alcanzaron reconocimiento internacional. Eloy Ronquillo y Alfonso Suárez fueron convocados a Millonarios de Colombia, mientras que Ernesto Cevallos jugó en Atlético Corrales de Paraguay. Varios de los Mendoza también formaron parte del equipo colombiano hasta 1948. Este flujo de talentos demuestra que Ecuador exportaba futbolistas de calidad mucho antes de la actualidad, especialmente al célebre Dorado colombiano.
El relato de 1940 recuerda que, más allá de la nostalgia, la historia del fútbol ecuatoriano está llena de nombres y actuaciones memorables. Enrique Raymondi, José Arosemena y Manuel Arenas son ejemplos de pasión, técnica y efectividad que marcaron una época y dejaron un legado que todavía inspira a futbolistas y aficionados.

